Leonard me recuesta en su cama con mucha delicadeza, como si fuera una muñeca de porcelana a punto de romperse. Me trajo en brazos hasta aquí, aunque le insistí mucho en que yo podía caminar. Él se siente muy culpable de lo que me paso. Aunque ambos tuvimos la culpa, el por dejarme sola para que me pasara el incidente con Alex, y yo por correr como una histérica por unas escaleras, con tacones y un vestido larguísimo. ¿En que estaba pensando? En fin, ahora tengo hambre y Leonard salió a buscar algo de comer a la cocina. Espero que al menos me deje comer sola, no quiero sentirme una inútil. Mi celular suena y miro en la pantalla que se trata de Rose, así que contesto de inmediato. -¿Amiga estas bien? Vine al hospital y me dijeron que te dieron de alta. – murmura al otro lado de la línea

