-Pero antes no antes no abusabas tanto, ahora pareces estar más impulsiva que antes. -No. Es tu imaginación, sigo siendo la misma. -Pues será mejor que te controles o ya no habrá más hombres de los que puedas alimentarte. -Tranquila, prometo que me voy a controlar, ¿está bien? -Tus promesas nunca son válidas. Ignore la noticia del periódico y seguí hipnotizando hombres hasta que se prohibió el exceso al público por cuestiones de seguridad. -No puede ser, esos estúpidos policías. -Te dije que esto pasaría, prometiste que te ibas a controlar. -Eso hice. -Pues no se nota. -No entiendo porque estas tan molesta, ¿no se suponía que querías que volviera a ser la misma de antes? -Tú no eras así antes, ahora te emocionas mucho más al ver hombres, ¿será un efecto secundario de la poci

