Me propuso que nos fuéramos a otra ciudad pero me negué, estaba harta de mudarnos a cada rato y prefería quedarme en un lugar sin importar que Enrique ya no estuviera conmigo. Volvimos al bosque y construimos una nueva casa allí, era mucho más tranquilo que la ciudad y nadie se daría cuenta de que éramos brujas. El bosque acostumbraba a tener visitantes y recordé la noche que conocí a Enrique. Era noche de luna llena y un grupo de jóvenes estaban caminando en busca de un lugar para acampar. Mis instintos depredadores despertaron y me fije en uno de ellos, era un joven muy apuesto y decidí elegirlo como víctima. Hacía mucho tiempo que no me alimentaba del alma de los hombres, ya hasta olvide como se sentía. El placer de ver sufrir a los hombres estaba volviendo en mí. Los campistas elig

