-Si, es linda. El dolor desapareció al escuchar la voz de mi hermana. -¿Estas bien? -Si, conseguiremos esta casa, tu déjamelo a mi. Entre a la tienda y pedí hablar con el propietario del lugar. La vendedora asintió con la me dijo que me sentara a esperarla. Entro en una puerta y volvió a los pocos segundos con una señora un poco pasada de peso. -Buenas noches señora. -¿Puedo ayudarte? -Quería saber si me podía dar trabajo aquí. -Bueno, ahora mismo no buscamos personal, pero gracias por tu interés. Mire a la señora fijamente y le lance un hechizo de encantamiento. Este hechizo provocaba que cualquier persona hiciera lo que quisiera. La señora sonrió y acepto contratarme. -¿Podría despedir a su otra vendedora y contratar a mi hermana? -Por supuesto querida. Natalia, estas despedid

