¿Ahora lo entienden? Esas cuatro semanas lo cambiaron todo para mí. Ese fue, en muchos aspectos, el último mes de mi vida, pero al mismo tiempo representó mi renacimiento. Hoy, dieciséis años después, sentada en mi casa una mañana fresca y alegre, mirando el movimiento del vecindario por la ventana, escuchando el ruido tan acogedor de mi familia merodeando a mi alrededor, sigo viéndolo así y sigo inmensamente agradecida por todos esos seres maravillosos que conspiraron para darme una segunda oportunidad. Oportunidad de la que, desde entonces, he procurado no desperdiciar ni un solo segundo, para que cuando realmente llegue el día de mi muerte, pueda irme en paz y satisfecha con lo que he logrado hasta ahora; porque aunque no ha sido fácil conseguirlo, cada aspecto de mi vida está en ord
Escanee el código QR para descargar y leer innumerables historias gratis y libros actualizados a diario


