Steven terminó con los perros y se acercó a mí sacudiéndose las manos del pantalón, que ya para ese entonces estaba bastante sucio, se agachó frente a mí y ladeo la cabeza. – ¿Qué te pasa? – Nada ¿Por qué preguntas? – Tu expresión cambió, si no estás a gusto aquí puedes llamar a Seb. – No, solo estaba pensando cosas tristes, eso es todo. – Bien, pues ahora nos toca ir a ayudar a las chicas. Tal vez podríamos llevarlo, hoy se ve bastante animado ¡Vamos pequeño! – llamó a Rufus dando un silbido. El cachorro volteó inmediatamente y empezó a correr hacia nosotros. Nolan volvió a mi hombro, pero Deck se limitó a caminar junto a Rufus colocando un brazo sobre el lomo del diminuto animal. Entramos nuevamente al edificio y Steven salió corriendo a ayudar a Carly, que con dificultad cargab

