En el instante en que llegamos al lugar donde dormían los perros del refugio, fuimos recibidos por una orquesta de fuertes ladridos, Steven sonrió abiertamente y fue paseándose por cada una de las jaulas, aunque lo cierto es que eran realmente unas especies de casa para perros, pero con puertas, eran bastante grandes. En ese momento noté que la intención de Carly para con los animales era tenerlos controlados, en un solo sitio, pero no hacerles sentir encerrados, pues tanto las jaulas de los gatos, como la de los perros, así como los corrales que habíamos visitado minutos antes, eran muy espaciosas y cómodas considerando que estábamos en un refugio. - ¡Piensa rápido! - escuché decir a Steven tan solo dos segundos antes de que el envase plástico chocara fuertemente con mi frente. Lancé un

