Pobres Almas En Desgracia

3688 Palabras

 – ¡Esto apesta! – se quejó Steven mientras sacaba unas cuentas en mi vieja calculadora. Era miércoles, había pasado tan solo un día desde nuestro incidente en el laboratorio pero ya la señora Tallis nos había asignado tarea como para un año, había pedido la tarde libre en el trabajo para poder adelantar los deberes, prometiendo que trabajaría turno completo en mi día libre. Estábamos sentados frente a la pequeña mesa de comedor en mi apartamento, ya teníamos tres horas resolviendo problemas de química y estábamos agotados. – Lo sé, pero debemos terminar todo esto antes de la próxima clase – le respondí sin ánimos, él suspiró y continuó trabajando – Debimos pensar en esto antes de volarle las cejas a la profesora Tallis – agregué en voz más baja. Él se rió con fuerza.  – No, lo vale..

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