Capítulo 5.1

1028 Palabras
La voz de Dios nuevamente sonó en la tierra, pero ésta vez no fui el único testigo de ella, porque ahora ellos dos también se habían convertido en hombres que habían sentido su presencia. En esa ocasión, solamente se escuchó una palabra de su parte, en repetidas ocasiones, me señaló y me decía una y otra vez: levántate. Pese a mis heridas, sintiendo ese gran poder en mis manos, supe que iba a ser capaz de acabar con Enzo, pero lo iba a tener que hacer frente a mi hermano, y mi secreto ahora iba a ser compartido entre él y yo. Entendí que siendo él parte de mi plan, iba a ser necesario contarle en algún momento, pero no pensé que tan pronto, pues tenía estimado contarle solamente cuando fuese capaz de controlar el poder celestial. Enzo empezó a hablarme: -       No me importa si ese Dios está a tu favor, es la oportunidad perfecta para acabar contigo, y demostrar que ya hemos superado su capacidad, desde hace mucho tiempo, y que, por lo tanto, no hay problema alguno en darle la espalda, como debimos haber hecho hace miles de años, cuando permitió que el mundo anterior se acabara, viendo a sus hijos matarse entre sí, dándole igual lo que pasaba en éste mundo. Sólo ahora interviene, y lo hace para ayudar a una basura como un Corleos, para que venga y acabe conmigo, ayudando a otro sucio mafioso, que extraña es la justicia de tu Dios. -       Tu muerte no tiene como propósito ayudar a Richard, por el contrario, tiene la intención de debilitar éste pilar, hasta el punto que no haya nadie en él capaz de hacerme frente, y entonces me podré levantar como el líder del segundo y cuarto pilar, y podré exigir la libertad de mi pueblo, tal y como lo sueño. -       Si tu sueño es la libertad y no el poder, entonces estás persiguiendo un sueño demasiado pequeño, Roy. -       Persigo el poder para alcanzar la libertad, para ti el poder no es nada más que un fin, para mí es un medio. No deseo poder solamente para ser respetado y temido como ustedes, lo que quiero es ser invencible para liberar a mi pueblo del martirio que ustedes le han causado. -       Entonces ven y demuestra qué tan decidido estás a luchar por esa libertad, Corleos. Me dirigí hacia Enzo, y empecé a golpearlo con una fuerza que se equiparaba a la suya, mientras el bloqueaba mis ataques, y analizaba rápidamente mis movimientos con el paso de los segundos, y en menos de un santiamén, me adelanté hacia el final de la pelea, y lo veía a él triunfando, así que empecé a viajar a diferentes partes de la batalla, analizando mis errores para corregirlos y así darle vuelta a la situación. Gracias a mi capacidad de anticiparme a los hechos, corregí el rumbo de la pelea unas catorce veces, hasta que finalmente viajé al final de la pelea y me vi de pie, con Enzo en el piso agonizando, así que regresé al presente con lo que había aprendido, y logré en cuestión de segundos replicar los movimientos que me hicieron ganar en el futuro. Mientras iba una y otra vez al futuro, Gordor en el suelo con sus manos sobre las heridas me observaba con asombro, maravillado del potencial que veía en mis poderes, pero atónito a su vez, de la facilidad con la que logré acabar con Enzo en cuestión de minutos. El mafioso yacía en el piso, con su rostro ensangrentado y las extremidades inservibles, y mientras lloraba, con su último aliento me dijo: -       Roy, entiendo que me hayas matado a mí por lo que yo represento para ustedes, pero por favor, cumple mi última voluntad, sé que no lo merezco, pero hazlo, te lo suplico. -       No debería concederle nada a una basura, pero, ¿Cuál es? -       Promete que después de acabar conmigo, algún día, acabarás con Richard. -       Eso será decisión mía. -       Te pido que lo hagas por el bien del segundo pilar. Richard tiene un nivel de maldad con el cual yo no puedo ni siquiera compararme, Roy. -       Eso es imposible. -       ¿Por qué lo sería? -       Porque su hija es la bondad hecha persona, su corazón tiene un poco de esa escaza esperanza que aún habita éste mundo. -       Eso no lo sé, hay muchos rumores acerca de su hija, pero nadie saber nada ciertamente. Lo que quiero que entiendas, es que, si en verdad tu propósito es acabar con el mal, entonces tendrás que arrancar a Richard de éste mundo, y tendrás que hacerlo de raíz. Si tanto admiras a su hija, perdónale la vida, pero Richard sería un obstáculo muy grande en tu plan, cree en mis palabras. -       Si tu voluntad acaba coincidiendo con mis planes, así será. Le di el golpe de gracia a Enzo, y logramos huir del lugar junto a mi hermano, a quien cargué con la poca energía que me quedaba, y logramos llegar a las instalaciones de Richard, en donde un guardia nos vio llegar malheridos, y nos ayudó a entrar, para que Ludovika nos curara las heridas. -       Ludovika, por favor cura primero a Gordor, yo me siento bien, no tengo urgencia de ser sanado. – le decía porque sabía que el poder celestial aún me estaba protegiendo el cuerpo, mientras que Gordor sí era capaz de sentir todos los daños que le habían hecho. -       Pero si tú también te ves fatal, Roy, permíteme curarlos a ambos a la vez. -       No hace falta, por favor, enfócate en él, sé que lo necesita más que yo. Después que Gordor fue curado, Ludovika empezó conmigo, y yo, me sentía completamente afortunado, en primer lugar, por tener la dicha de ser curado por las manos más suaves y gentiles de la existencia; y en segundo, porque el poder celestial me impedía sentir el dolor de mis heridas mientras ella me sanaba, pero en ese instante me di cuenta de la falta de control que tenía aun sobre mi poder, y de lo mucho que me iba a costar administrarlo.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR