Enzo se arrodilló durante una milésima de segundo, y salió volando hacia mí, mientras Dorgor en el piso me gritaba que huyera, que era demasiado fuerte y que me iba a matar, que corriera tan rápido como me fuera posible, pero mis piernas no reaccionaban, como si mi cuerpo me estuviera pidiendo ser valiente, luchar para defender a mi hermano, porque en verdad ese era mi instinto, no abandonarlo para que Enzo le diera el golpe de gracia.
Sus primeros movimientos los pude leer con mi poder natural, pero en cuestión de segundos empezó a aprender mis patrones al esquivarlo, y cada vez se movía más rápido, permitiéndome pensar menos mi siguiente movimiento, y empecé a sudar de la ansiedad, de la presión de sentir cómo, a cada segundo que pasaba, me atacaba con mayor firmeza, mientras a mí el tiempo se me acababa, y con él las ideas para vencerle.
Enzo en verdad era tan fuerte, que los movimientos de sus brazos generaban un eco, como si rompieran la barrera del sonido, y ese apabullante sonido me aturdía los oídos, mientras me moría del miedo porque uno de esos golpes me asestara y me acabase matando, hasta que el primero de ellos acabó por impactarme, enviándome a volar mucho más lejos que a mi hermano, con las costillas completamente destrozadas, y sintiendo únicamente el corazón dentro de mi tórax. En ese instante, entendí que no íbamos a ser capaces de derrotar a Enzo con nuestros poderes, que, si bien eran considerables, no escapaban de toda lógica, como sí lo hacía la fuerza de él.
- Seguramente te preguntarás de dónde una persona sin magia obtiene ésta fuerza, pero te lo contaré, para que entiendas porqué a pesar de no tener magia divina, somos los amos de quienes sí la tienen. Esto es porque el hombre hace mucho tiempo superó a Dios, y las facultades que nos hemos logrado otorgar a través de nuestros propios desarrollos, son mucho más grandes que las que el cielo les ha otorgado a ustedes. Yo no soy más que un simple mortal, pero los descubrimientos de mi gente, me llevaron a convertirme en esto, y para eso fue necesario cobrarme la vida de todos esos inocentes, por eso puedo afirmarte que no murieron en vano, porque su muerte tuvo como objetivo desarrollar esto, una droga que me permitiera llevar mi cuerpo más allá de cualquier límite, que liberara todo el potencial que mis ya privilegiados músculos tenían, pero llevándolos a niveles estratosféricos, para matar a todo aquel que se atraviese en mis planes. Y finalmente aquí está; el resultado de años de investigación, me han conducido a convertirme en el pináculo de nuestro pilar, en el hombre más fuerte que haya existido probablemente, el que matará a todos sus enemigos y llevará al segundo pilar a convertirse en el más temido de todos, porque su nuevo dirigente tendrá el poder de acabar con pueblos enteros, y tendrán que hacer reverencia hacia mí, si lo que quieren es seguir viviendo.
- Un mundo arrodillado hacia ti, sería un mundo en el que no valdría la pena vivir. Jamás voy a permitir eso. Todas las vidas que cobraste, toda la sangre que derramaste de los inocentes, en éste momento serán cobradas por Dios, por el mismo Dios a quien juras haber superado, y ahora mismo, entenderás porqué nunca estaremos por encima de él. En su nombre, hoy cavaré tu tumba en tu mismo laboratorio, para que descanses atormentado por todas las almas que te llevaste de éste mundo.
Después de dirigirme hacia Enzo, volteé a mirar a Gordor, que me veía mientras lloraba, y me gritaba:
- ¡Roy, por favor vete, déjame aquí! Nuestros ideales no son más que un lindo sueño, pero no tenemos la fuerza suficiente para sacar adelante éste plan, míranos solamente, estamos empezando y ya somos incapaces de derrotar a éste tipo, tiene una fuerza que supera la mía por mucho, y una velocidad que lo hace difícil de predecir, incluso para ti. Por favor solo corre, corre y no mires hacia atrás, que mi muerte no será en vano, moriré aquí para que tú puedas huir, por favor cuida a mamá, y dile que lo siento por no haberte podido proteger.
- Dorgor, vamos a morir, pero hoy no será el día. Dile a Ludovika que lo siento mucho por el trabajo tan arduo que estoy a punto de causarle, pero que no tuve otra opción.
Mi hermano se quedó viéndome, y con sus gestos me demostraba que en verdad no tenía ni idea de qué era lo que trataba de decirle. Y le volví a hablar:
- Hermano, hay algo que llevo un tiempo tratando de ocultarte, porque me quise guardar el secreto sólo para mí, pero ahora no tengo más opción que mostrarte lo que llevo guardando en mi interior desde hace meses. Lo siento mucho por lo que estoy a punto de hacer, porque voy a acabar en un estado en el cual no quería que me vieras nunca, por eso te oculté esto, porque sólo quería que lo vieras cuando yo lograra tener un dominio completo sobre él, pero ahora no hay tiempo para eso, porque ahora son nuestras vidas o la de éste tipo, y voy a escoger las nuestras, porque los próceres que van a liberar a éste mundo, no pueden morir así, ni tan jóvenes, ni en las manos de un desalmado de tal categoría. Lo siento, Dorgor, pero ésta es mi verdad.
En ese instante, él seguía sin entender, pero sus dudas se despejaron por completo, cuando escuchó el cielo abrirse, y vio a través de las cúpulas del techo del laboratorio a las nubes oscurecerse, formando un ambiente casi nupcial, del cual solamente se desprendía un pequeño halo de luz, del cual salió una pequeña ráfaga que entre las tinieblas se meció, y me apuntó al corazón. Ante la mirada atónita de Enzo y de mi hermano, escuché por segunda vez la voz de Dios, retumbando en todo el lugar, dirigiéndose hacia mí, y aturdiéndolos a ellos dos, quienes nunca habían escuchado un sonido tan profundo en sus vidas.