Capítulo 4: A partir de hoy.

1215 Palabras
Dorgor se lanzó sobre ellos y empezó a pelear con los cuatro al tiempo, con una ira desmedida, empezó a luchar contra los cuatro al mismo tiempo, pero no se sentía capaz de vencerlos sólo con su fuerza bruta, así que empezó a transmutar, creando armas con sus manos para matarlos. Mientras él luchaba con tres de ellos, yo sólo era capaz de manejar a uno, quien incluso me llevaba la ventaja, pues su piel estaba recubierta de una coraza tan dura como el metal, y de nada me servía adelantar el tiempo para matarlo, así que, incluso adelantándome a sus movimientos, no era capaz de acertarle un golpe mortal, pues mis puños se llenaban de sangre cada vez que lo golpeaba. Busqué la manera de encontrar una brecha, pero eso fue imposible, finalmente, lo único que se me ocurrió fue viajar en el tiempo para escoger a otro rival, a quien sí pude vencer fácilmente, mientras a mi hermano le dejé enfrentarse a él y a otro dos, y Dorgor lo venció en cuestión de un minuto, materializando cuchillas de un metal mucho más resistente que la piel de ese tipo, y lo mató de manera brutal, mientras sus ojos llenos de lágrimas, reflejaban los deseos de matar a Enzo. Cuando acabamos con ellos, mi hermano se quedó tirado en el suelo llorando, viendo los c*******s de los pequeños en los frascos, dispersos por todo el laboratorio, mientras me decía en medio de sollozos: -       No puedo, Roy, no puedo seguir viendo esto, sácame de aquí, te lo suplico. Estoy cansado de los golpes que da este mundo, no importa cuánto podamos golpear a los que hacen el mal, siempre aparecen más, incluso estamos obligados a trabajar para ellos, a combatir en una guerra en la que somos los malos contra otros malos, y no quiero esto ni para ti, ni para mí, esto no es lo que Eliseo hubiese querido para el mundo. -       Te entiendo, sé que es duro de ver, pero por favor, ten un poco de paciencia, no falta mucho para que podamos cambiar la realidad que nos tocó vivir. -       ¿Y cómo carajos la vamos a cambiar, Roy? Si no tenemos ni la influencia para cambiar esto de buena forma, ni la fuerza para cambiarlo a las malas. Tú mismo lo acabas de ver, nos costó bastante derrotar a esos tipos, y ni siquiera son los más fuertes de éste grupo, el más fuerte ha de ser Enzo, y no lo conocemos, no sabemos de lo que sea capaz. Ese tipo solamente es un pez gordo, nadando en un mar, pero no sabemos cuántos peces haya más fuertes que él, no sabemos de lo que sea capaz, ni él, ni todos los que nos superan. -       Lo sé, pero no podemos dejar de luchar por la libertad que soñamos, aun sabiendo lo difícil que será conseguirla, si nos rendimos, entonces nadie traerá la tranquilidad al cuarto pilar. Sólo podemos hacer una cosa Dorgor, hacernos más fuertes, acumular tanto poder que nadie pueda hacernos frente, y algún día, ser tan respetados por los cuatro pilares, que nuestro deseo de liberar a nuestro pueblo sea una orden para los tres primeros pilares; y eso haremos. -       Por mucho que mejoremos, no lograremos gran cosa, Roy. Tu poder te limita mucho, y lo sabes. Por otro lado, mi poder es bueno, lo reconozco, quizá el día que lo domine por completo, me acabaré convirtiendo en el ser más poderoso de mi pilar, me aventajo con la fuerza de Eliseo, pero no podré darle vuelta a la situación de nuestro mundo, ni con tu ayuda, ni con la de nadie. La única forma sería organizándonos entre todos los seres del cuarto pilar, y eso sería imposible, sabes muy bien lo acostumbrados que están la mayoría a la vida en esclavitud, porque no conocen nada más que eso. -       Nosotros seremos quienes les den a probar lo que se siente vivir la vida que ellos elijan, y no la vida que les den los demás pilares. Sé que nuestro pueblo tiene miedo, sé que incluso los que al igual que nosotros quieren cambiar éste mundo, tendrían miedo a morir luchando, dejando a sus familias a su merced. -       Nosotros no tendremos que preocuparnos por nuestra madre, Héctor me ha dicho que, si morimos, él se encargará de ayudarla a sobrevivir. Lo importante aquí, es cambiar nuestro presente, porque en el actual, aunque me cueste decirlo, no sé si las vidas que llevamos son un destino mejor que la muerte. -       Está bien Roy, lo cambiaremos, no sé cómo, pero lo haremos, promételo, júralo frente a todas las vidas perdidas que tenemos alrededor. -       Te lo juro, hermano. Mi hermano llamó a Richard a decirle que habíamos acabado con todos quienes estaban en los laboratorios, y él nos pidió que rescatáramos unos archivos que tenían gran parte de la información de los negocios de Enzo, y así lo hicimos, entramos al sótano que quedaba en lo más profundo del laboratorio principal, y estando allí, escuchamos ruidos en la parte de arriba. Al subir, allí nos esperaba Enzo, sentado en el piso, en la mitad del laboratorio. Al salir del ascensor, él se quedó con sus ojos cerrados, mientras sonreía cínicamente. Al percatarse de su presencia, Gordor empezó a gritarle, perturbando el silencio del lugar: -       ¡Hijo de puta! Pagarás todas las vidas que has cobrado, ¡No te pertenecen! -       Agradece que a ti no te secuestraron cuando eras un bebé, de lo contrario, serías uno más aquí, flotando en un frasco. -       Pero no lo fui, porque mi destino era estar hoy aquí, para ser quien te quite la vida. Éste es el día en el que el cuarto pilar empezará a levantarse, y volverá a su lugar, de donde nunca debió haberse ido. Si el precio de la libertad del pueblo elegido por Dios es nuestra sangre, moriremos con gusto, sabiendo que nunca más, volverás a matar a un solo bebé de nuestra r**a. -       Insolentes, no son más que los perros de Richard, se resignaron a esa vida, y aun así tienen el descaro de hablar de libertad, cuando desde el inicio se resignaron a ser un par de esclavos más, del hombre más ruin de nuestro pilar. Si creen que yo soy un desgraciado, es porque ustedes en verdad no conocen a la persona para la cual trabajan. -       Ya mismo te voy a cerrar la boca, infeliz, y nunca volverás a poner un dedo encima del cuarto pilar, te voy a devolver todo el dolor que has causado, en éste preciso momento. Aquí acaba todo, Enzo. Dorgor se lanzó a atacarlo, sin saber lo que estaba haciendo, sin tener indicio alguno de los poderes de Enzo, ni la naturaleza de éstos. En ese momento, Enzo le acertó un golpe de tal magnitud, que mi hermano salió volando contra un muro, y se quedó allí tirado, arrojando sangre por su boca, casi inconsciente. Allí me di cuenta a lo que nos estamos enfrentando, pues nunca en mi vida había visto a alguien capaz de golpear a Gordor de esa manera. Enzo se quedó viendo a mi hermano, y luego volteó a mirarme, haciéndome saber que yo era el siguiente.
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