Narra Dimitri. Tome el vaso de wiski que estaba en mi escritorio y lo lleve a mi boca, dejando que el líquido resbalara por mi garganta, esperando de esa manera sentirme más tranquilo, pero eso no podía ser posible. Me di la vuelta y lancé al suelo todo lo que encontraba en el. Pero nada cambiaba, seguía sintiéndome igual, decepcionado, enojado y sobre todo confundido. La mayor parte de mi vida mis padres me educaron para hacer la cosa bien, para seguir a una sociedad que, aunque parecían una mierda era parte de nuestra vida y resultaba que todo era parte un plan, de un plan del cual no estaba enterado. Camine al otro lado de la habitación para recostarme en el sofá. En este momento lo único que vino a mi mente fue Tarah, cerré los ojos y trate de concentrarme en otra cosa que no fuera

