Narra Tarah Mi corazón latía rápidamente, sentí como si se fuera a salir de mi pecho, lagrimas resbalaban de mis ojos y sudor de mi frente. Con una mano me sostenía para no caer y con otra tapaba mi boca para evitar ser escuchada. Suspire pesado y me balance para poder apoyar mis pies en el marco de la ventana. Al inicio seguir a mi padre parecía buena idea. Pero dada la situación en la que me encontraba me daba cuenta de que necesitaba idear mejor mis planes. Cerré los ojos he intente concentrarme en la conversación. —¿Y crees que de resultado? —decía un hombre a quien no reconocía la voz. —Por su puesto. Ella no sé puede negar a lo que le pido. Debe hacerlo o puede llegar a perder todo. ¿Tú crees que seguiría con ella si no fue tan estúpida? —Estamos confiando en ti y creemos que

