Narra Tarah El lugar estaba bastante lleno, cosa que no esperábamos, Dimitri se encontraba dando de vueltas de un lado a otro atendiendo a los invitados y Ava estaba jugando con su tía. Todo parecía estar en orden y eso me tranquilizaba. Suspire pesado y una sonrisa se me escapo. —¿Feliz? —al escucharlo hablar giré a ver a Adam quien acababa de llegar con una caja enorme, negué con la cabeza. —Si le siguen comprando tanto juguete tendremos que darle un cuarto más de juegos. —Adam sonrió y nego con la cabeza. —Estoy trabajando para darle una casa de...— no lo deje terminar ya que negué con la cabeza. —Mierda, deja de consentirla, tiene apenas un año. Ya quiero verte dentro de 15 años. —se quedo pensando un rato. — Seguiré siendo el mejor tío del mundo es más la ayudaré a escapar par

