Luego de salir del consultorio del doctor Ohara, me dirigi a la oficina donde trabajaba Asher y aunque lo suyo lo era exactamente tramitar documentos ilegales para fingir una muerte, vaya qué era un buen abogado. —¿Cuando lo haremos?—pregunte ansioso porque cada vez que pensaba en Christine o en Michael, siempre me venía a la mente cosas horrendas y por supuesto, pensamientos qué debían estar cruzando por la mente de mi desagradable hermano. —¿Tienes prisa en morir?—cuestiono mientras acomodaba una serie de hojas que irían adjuntas a un documento de uno de sus casos. —Tengo prisa en meter a mi hermano donde pertenece, en prisión—dije dándome la vuelta para mirarlo de reojo, si algo que me gustaba de visitar a mi amigo en su oficina, esa era la vista, tanto que, cuando me des empeñaba c

