—Pareces estar en buena salud, bueno, luego de un cáncer tan agresivo como el tuyo, la condición en la qué te encuentras, es excepcional a comparación de otros pacientes oncologicos—expreso el colega del doctor Ohara. Se trataba de un hombre, quizás de mi edad, de cabello ondulado y algo desaliñado, atuendo formal, aunque no exactamente elegante,sino más bien básico para un doctor de profesión. El hombre de apellido Otter, me había inspeccionando detenidamente desde que ingrese al consultorio del doctor Ohara, incluso habían cancelado sus demás consultas con tal de atenderme y claro, tratar este tema con sumo cuidado porque lo que conversariamos no era exactamente legal. —Estos son los resultados qué arrojaron las muertas qué le tome el día de ayer—expresó el doctor Ohara entregándole

