—N-no puedes permitir qué alguien así controle tu vida, no le permitas darse el gusto de verte morir solo porque su matrimonio no funciono—dijo al principio con nerviosismo, yo supuse porque esas palabras eran más bien una bofetada para ella misma. No podía creer en su cinismo. —Tienes razón, pero para mi ya no hay tiempo Sarah—dije tomando sus manos entre las mías y me pareció que esa acción dejo a Sarah si palabras—así que he decidido planificar mi muerte, quiero morir tranquilo y quiero que tu estés conmigo cuando suceda. —¿Qué estas diciendo, Arthur?—soltó mi mano y dio un paso hacia atrás entre nerviosa y asustada, tanto así que termino golpeándose el codo contra un estante. —Quiero que vengas a vivir conmigo, como antes—fue difícil pronunciar esas palabras sin sentir asco y odio

