Llegue a un edificio lujoso, en una zona opulenta a la cual, seguramente, llegaban persona no precisamente comunes, sino adineradas. La verdad era que después de la noticia que había podido leer en los sitios web de noticias, crei que el doctor Otter tendría su oficina en otro sitio, en una zona de dudosa moral debido a ese lamentable acontecimiento, pero aparentemente, el doctor Otter seguía ganando lo suficiente para poder permanecer aquí. Entre al edificio y subí hasta el quinto piso donde la vista era preciosa, algo muy parecido a lo que yo podía observar en mi propia oficina, la cual hoy en día le pertenecía a Ethan, la verdad era que lo extrañaba, pero ni a él ni a Christine podía decirles nada sobre esto que planeaba hacer, quizás porque ninguno de los dos me apoyaría. En la recep

