—¿Qué se puede hacer legalmente?—cuestione mientras bebía un vaso de whiskey, aunque sabía que no debia hacerlo porque, aunque ya no tenía cáncer, aún estaba en recuperación, pero necesitaba hacerlo, hace tanto que no bebía ni una sola gota de alcohol que mi boca ya lo sentía diferente, su sabor era más intenso en mi paladar, pero no de una forma desagradable, sino todo lo contrario, aunque podía ser mi propio cuerpo apreciando lo que antes me parecía tan cotidiano. —¿Contra Michael o Sarah?—menciono Asher, hijo de un viejo amigo de mi padre. Uno de los pocos amigos que conserve desde entonces. —Ambos— confirmé y Asher negó con la cabeza haciendo un extraño gesto con su rostro. —En el caso de Sarah, podríamos acusarla por negligencia médica, lo cual sería entre dos a cinco años de conde

