—¿Michael tiene que ver en que tu esposa no esté aquí contigo?—supuso quizás porque estaba enfocandome mucho en el asunto mucho más de lo que me había interesado en el pasado. —No—dije con desánimo tomándome mi vaso y la botella de whiskey qué ya iba por la mitad para sentarme frente a él para acompañarlo—Michael no tiene que ver en esto, es solo que, bueno, yo siempre pensé que entendía a la mujeres, pero mi esposa es harina de otro costal. Asher soltó una pequeña carcajada burlándose de mi, quizás porque él me había conocido bien antes de casarme con Christine. —La mujer en cuestión debe ser una divinidad para que te tenga de esa forma, el antiguo Arthur nunca se habría arrodillado ante una mujer a menos que eso lo conduje ra al sexo, así que dime. ¿Cómo es ella?—insistió en el tema

