—¿A-ahora?—cuestiono desconcertada, pero yo no quería perder más tiempo— pero deberías descansar, no ir a enfrentarte con tu hermano. —Sarah, no te pedí que me dieras un consejo, te pedí que me llevaras con él. ¿Lo harás o tendré que buscarlo yo?—le advertí y ella se quedó en silencio, quizás pensando en una excusa para no hacer lo que me había prometido. —Arthur—me dijo mostrándose sería. Me recordó aquella época en que salíamos juntos, un tiempo en que pensé era una mujer demasiado buena, bondadosa y sincera. En ese tiempo y por el cariño que le tenía, nunca hubiera dudado de sus palabras ni tampoco de ningún consejo, pero ahora no era más que una traidora para mí.— sé que estás enfadado conmigo, pero escúchame. Michael no querrá entender de razones. —No voy a razonar con él Sarah y q

