- Mejor – dijo ella sonriendo – preparen le mesa.
- Papá ¿te quedas a comer? – Preguntó Emilia al hombre, pero no obtuvo respuesta, ambas se miraron – hola – agitó su mano en el aire – tierra llamando a Valentín – siguió - ¡papá! – le gritó al oído y el reaccionó.
- ¿Qué? – dijo mirándola por primera vez.
- ¿Te quedas a comer? – dijo Elena, él observó a Victoria y suspiró.
- No – dijo con un hilo de voz – tengo cosas que hacer – y salió rápidamente de allí, sentía que iba a morirse o a ponerse a llorar del dolor por saber que otro hombre había disfrutado de ese cuerpo que quería solo para él.
- ¿Qué pasó? – preguntó Emilia a su madre que se hizo la desentendida, ambas niñas se miraron.
- Candela y las mellizas duermen – Alicia ingresó con la novedad y se dirigió a abrazar a su madre – te extrañé – le dijo con dulzura.
- Yo también – dijo emocionada, no se cansaba de las demostraciones de cariño de sus pequeñas.
- Habla Victoria – Emilia no la dejó esquivar el tema - ¿Por qué papá se fue así? – la mujer suspiró, no podía mentirles, habían jurado hablar siempre con la verdad.
- Digamos que vio algo que no le gustó demasiado – dijo pensando que eso era todo.
- O sea – dijo Alicia.
- Eso – dijo Victoria – lo impactó.
- ¿Luciano tiene algo que ver? – dijo Elena y su madre agachó la mirada, las tres niñas se taparon la boca para ahogar una exclamación de asombro.
- No lo puedo creer – dijo Emilia - ¿vos y Luciano? – Victoria pensó que se enojarían de nuevo con ella pero estaba equivocada.
- ¿Y cómo fue? – Elena preguntó muy interesada acercándose a su madre, ella la observó sorprendida y notó la emoción en el rostro de sus hijas – porque está buenísimo – dijo la niña blanqueando los ojos.
- Estuvo bien – dijo ella tímidamente.
- ¿Bien? – Preguntó Alicia incrédula – en el colegio se corre el rumor de que lo hace mucho más que bien, y eso que no son muchas la que tiene el honor de disfrutarlo.
- ¿Por qué? – preguntó ella algo interesada.
- Porque el muy idiota se cree tan especial que considera que muy pocas mujeres están a su altura – dijo Elena – o sea que eres muy especial – ahora habló sonriendo - ¿Cómo hiciste para seducirlo?
- Yo no hice nada – dijo ella a la defensiva – él hizo todo – las tres suspiraron.
- Es perfecto ¿verdad? – preguntó Emilia con la mirada perdida.
- Físicamente si – dijo su madre – pero como persona es algo insoportable.
- Y bueno – dijo Alicia – no se puede tenerlo todo en la vida - su madre rió – queremos detalles.
- Están locas – dijo Victoria.
- Mamá – dijo Elena – mis compañeras mueren por Luciano y fantasean a ciegas con él, vos podes darles información vital para que sus sueños sean más reales – dijo suplicando.
- Nuestra popularidad va a subir varios puntos cuando todos sepan que nuestra madre se acostó con Luciano Marconi, es una gran hazaña – dijo Emilia mientras se dirigían a la mesa.
- Nadie va a enterarse – dijo Victoria – ahora mismo me prometen no decir nada – las niñas protestaron – vamos – les ordenó.
- Está bien – dijo Elena – prometo no decir nada.
- Yo también – dijo Alicia.
- ¿Emilia? – preguntó a su hija que miraba la pantalla en su celular.
- No hace falta que digamos nada – dijo sonriendo con malicia – ya todos lo saben – y le mostró su teléfono con las ultimas noticias en las r************* . En el perfil de Luciano figuraba la frase "tuve el mejor fin de semana de mi vida con la mujer de mis sueños", no daba nombres pero al parecer eran de público conocimiento los sentimientos del chico, porque los comentarios no se hicieron esperar: "¿la madre de Elena? - ¿Estuviste con mi tía? - ¡Te voy a matar cuando vuelva! – entre otros llenaron la publicación.
- Que vergüenza – dijo Victoria sosteniendo su cabeza en las manos mientras los teléfonos comenzaban a sonar para corroborar la información.
La siguiente semana tuvo que soportar todo tipo de comentarios de sus conocidos, desde "asalta cunas" hasta "ídolo", ella se quería morir de la vergüenza y evitaba ver a nadie, pero las malditas r************* habían dado a conocer su aventura. Un sábado a la noche no pudo seguir evitando a sus amigas que organizaron todo para que Valentín cuidara a Bautista, Candela y las mellizas. Elena se quedaba con una amiga, Alicia en casa de Pablo y Emilia con sus abuelos.
- Tengo que decir Victoria que eres algo así como mi modelo a seguir – Casandra le hablaba con picardía, disfrutando del sonrojo de su amiga. Lucia sentía algo de pena por ella, pero la verdad se moría de ganas de saber que tal era Luciano en la cama – siempre creí que te vengarías de Valentín con Damián, pero eso fue sencillamente genial – Victoria bebió un trago de su vaso, la noche seria larga.
- No me vengué de Valentín – dijo por décima vez – simplemente me deje llevar por mis instintos más básicos, la abstinencia no es para mí, me lleva a hacer locuras de este tipo.
- Victoria – dijo Eva – nadie te juzga – ella estaba más que encantada con lo que su amiga había hecho – creo que ninguna de las que estamos aquí podemos negar que hemos visto a ese chiquillo con deseo, yo misma he fantaseado con él un par de veces – Victoria las miró sorprendida, Casandra asentía sonriendo, Blanca también, las únicas que no decían nada eran Clara y Lucia – por favor dejen de hacerse las mosquitas muertas – les dijo Eva – que Luciano es un monumento de hombre y yo sé que ustedes también lo miran con deseo – Clara solamente sonrió y Lucia agachó la mirada – no tiene nada de malo, para eso tenemos ojos y nuestras pervertidas mentes, soñar no cuesta nada.
- Es verdad – siguió Casandra – todas tenemos nuestras fantasías y Luciano forma parte de ellas, igual que Valentín – siguió la rubia y Victoria la observó con el ceño fruncido – no me mires así – le dijo sin sentirse intimidada – tu esposo o ex esposo – habló sin remordimiento – está buenísimo y el muy desgraciado se pone mejor con el paso de los años así que no me podes culpar por mirarlo con deseo.
- Mientras se quede en una mirada nada mas – dijo Victoria algo más animada.
- ¿Te diste cuenta? – Dijo Eva que se había quedado pensando – siempre terminas con los hombres más deseados en tu cama, es un poco injusto.
- Lo dice la mujer que se casó con el adonis de Lucas – dijo Clara y todas rieron – no te podes quejar, desde que entré a esa familia que cada mujer que conocía a tu ex se moría de ganas de llevarlo a la cama, incluida yo.
- ¿Te gustaba mi hermano? – dijo Victoria sorprendida.
- ¿A quién no? – Dijo Lucia para sorpresa de todas – si es perfecto.
- Son unas descaradas, están casadas con uno de mis hermanos y les gusta el otro – dijo Victoria fingiendo indignación.
- ¿Vos nunca fantaseaste con otro hombre que no sea Valentín? – preguntó Blanca, Victoria sonrió con picardía.
- Por favor – dijo con superioridad – ustedes vieron a Valentín, él es una fantasía viviente.
- Que presumida – dijo Casandra salpicándola un poco son su trago – pero tenés razón, y más después de ver ese vídeo – se mordió los labios – yo pensaba que eran exageraciones tuyas, pero Dios mío – lanzó algo así como un gemido – me acuerdo y me excito.
- No vi el vídeo – confesó Victoria - ¿Cómo estuvo? – todas se miraron.
- Yo no sé mucho de sexo – dijo Lucia, que solamente había compartido la cama con su esposo Pablo y él la trataba con mucha dulzura y ternura cada vez que hacían el amor – pero tengo que reconocer que me excitó muchísimo lo que vi – todas la miraron con la boca abierta – no piensen mal, Pablo y yo estamos muy bien y disfrutamos mucho de nuestra vida s****l, pero.
- Te dieron ganas de tener un poco de sexo salvaje y dejarte de tanta cursilería – habló Eva, completando la frase de su amiga que se puso colorada – no te avergüences es normal que quieras algo más fuerte, tenés que hablarlo con Pablo.
- Dios no – dijo horrorizada – va a pensar que soy una cualquiera – Victoria y Casandra rieron.
- Lu – dijo la pelinegra – mi hermano desde que entró a la pubertad que es un pervertido, si te contara las cosas que él y Patricio hacían cuando estaba soltero te darías cuenta que va a estar más que encantado de la vida de probar algo más picante con vos.
- Me da vergüenza – dijo ella sin mirarlas.
- ¿Le hiciste sexo oral alguna vez? – preguntó Casandra, Lucia negó con la cabeza sin elevar la vista del suelo - ¿nunca? – exclamó la rubia casi como un reproche.
- Tampoco es obligación – dijo Clara y todas la miraron – yo si lo hago, pero no a todas les gusta.
- Pero a ellos les encanta – dijo Eva – a mí también me gusta mucho.
- Igual yo – dijo Casandra – me da cierta sensación de poder.
- Vos eres algo así como una profesional en esa materia y me parece que Lucia debe comenzar por algo más básico – dijo Blanca, Casandra la observó fingiendo estar ofendida – no es difícil en realidad, solo tenés que evitar morder – todas rieron.
- Es la peor clase de sexo oral que escuché en mi vida – dijo Victoria – te voy a pasar un par de vídeos y unas revistas así aprendes de ahí.
- ¿Vos aprendiste así? – dijo Lucia.
- Los principios básicos si – respondió Victoria – pero todo lo demás me lo enseñó el idiota de Valentín, y modestia aparte – siguió – soy muy buena en ello.
- No lo dudamos – dijo Clara y todas rieron.
- Ahora pasemos al motivo de la reunión – dijo Casandra seria – Luciano Marconi.
- Queremos detalles – siguió Eva – todos los detalles más sucios.
- ¿No me van a dejar en paz verdad? – Todas negaron, Victoria suspiró – es anatómicamente perfecto – comenzó su relato – no le falta ni le sobra nada – sonrió con picardía – a lo mejor si le sobra algo – dijo en doble sentido y todas sonrieron – aunque Valentín está mejor dotado, tengo que aclarar.
- Nadie te preguntó – dijo Blanca.
- Y me dejó bastante sorprendida la habilidad que tiene para ciertas cosas – dijo ella – me puso a mil apenas rozándome con un dedo.
- Vos vivís a mil Victoria – una voz las sobresaltó y al girarse se encontró a Milagros en el marco de la puerta mirándolas seria, Victoria deseó que la tierra se la tragara – llegué hace unas horas y me enteré de la reunión y como supuse que estarían hablando de mi niño me vine sin ser invitada – ingresó a paso firme y se ubicó en un lugar, frente a su "hermana", la observó a los ojos unos minutos, Victoria quería morirse de la incomodidad y la culpa.
- No te hace falta invitación – dijo finalmente – pensábamos que llegabas el lunes.
- Tenía que llegar a casa antes de mi esposo asesinara a mi hijo, así que adelanté el regreso – dijo sin dejar la seriedad, Victoria suspiró.
- Lo siento tanto – dijo con marcado arrepentimiento, Milagros no se inmutaba – no sé qué me pasó – se sujetó la cabeza con las manos y no pude ver que Mili comenzaba a reír, las demás lo notaron y respiraron aliviadas.
- Desde que Luciano comenzó a hablar que todo el mundo hace lo que él quiere – dijo la rubia algo divertida y Victoria la observó confundida – yo sé de lo que mi hijo es capaz de hacer y si él se propuso tener sexo con vos, realmente no había mucho por hacer – ya no estaba seria – la única persona que puede decirle que no a mi hijo es Abel, pero solo momentáneamente porque después el muy descarado me manipula a mí para que yo manipule a su padre.
- Que familia tan encantadora – dijo Casandra con ironía.
- Mi esposo es un manipulador de primera, con tantos años juntos aprendí bastante y Luciano igual – dijo la rubia mientras se servía un trago – el único que no es un manipulador descarado es Baltazar, no parece ser hijo nuestro.
- Gracias al cielo – dijo Eva – que ese chico no salió como ustedes.
- Si – dijo Mili – es un encanto de persona, no como el insufrible del padre o el insoportable del hermano – todas rieron.
- ¿Entonces estamos bien? – dijo Victoria.
- Si – dijo la rubia como si fuera obvio – pero guárdate los detalles de tu encuentro con mi hijo por favor – la pelinegra hizo el gesto de que se cerraba la boca con un cierre - ¿Valentín los vio? – dijo la rubia y todas se sorprendieron.
- Si – dijo Victoria – llegó cuando nos besábamos en la cocina.
- ¿Y cómo es que Luciano sigue respirando? – dijo Clara.
- No lo sé – dijo la pelinegra – al parecer Valentín cambió y ya no golpea a las personas que no le agradan.
- Abel me dijo que anda como alma en pena – siguió Mili – para que él sienta compasión tiene que ser verdad, porque mi esposo es algo insensible y desinteresado de los demás.
- No era mi intención que se entere – dijo Victoria – pero no tiene derecho a reclamarme nada.
- Eso es obvio – dijo Eva – pero eso no significa que no le duela, míranos a Lucas y a mí, estamos divorciados desde hace más de 10 años y él igual se pone celoso si salgo con un hombre.
- Ustedes dos no están separados – dijo Clara – y vos no salís con otro hombre que no sea él, como él no sale con otra mujer que no seas vos. Solo tuvieron problemas con la convivencia.
- Bueno si – dijo Eva – pero una vez tuve una cita y él se puso como loco – Clara blanqueó los ojos, su amiga y su cuñado seguían estando juntos, divorciados y en casas separadas pero eran pareja, no entendía porque pretendían que todos creyeran que no eran nada más que ex marido y ex mujer.
- Valentín no hizo absolutamente nada – dijo Victoria algo sorprendida y un poco desilusionada – supongo que le da lo mismo lo que yo haga o deje de hacer – todas se miraron – él me quiere porque soy la madre de sus hijos, pero ya no le intereso como mujer – suspiró derrotada.
- Vos estás loca – dijo Eva – Valentín solo tiene ojos para vos – Victoria enarcó una ceja al observarla – Lo de esa zorra fue un impulso – dijo la rubia – te aseguro que estuvo pensando en vos todo el tiempo.
- No puedo ignorar lo que hizo – dijo Victoria – me dolió demasiado, yo jamás pensé que él podría hacer algo así. Si soy consciente del efecto que tiene en las mujeres, no soy ciega y notó como lo miran – bebió un trago – pero estaba totalmente convencida que el pasaba de todas porque no le interesaba nadie más que yo, como a mí no me interesaba nadie más que él.
- No estoy diciendo que dejes pasar por alto la infidelidad – habló Eva – pero no te niegues a dejar que te demuestre lo arrepentido que está, a lo mejor te puede conquistar de nuevo.
- No le hace falta conquistarme de nuevo – dijo segura – lo amo con cada célula de mi cuerpo y siempre lo haré, el problema es que no confío más en él.
- La confianza puede recuperarse – dijo Clara segura – cuando Nico y yo volvimos después de que él tuvo su etapa de casanova, me costaba horrores estar tranquila cuando el salía solo, o cada vez que su teléfono sonaba en medio de la noche con alguna invitación indecente – suspiró – pero él me demostró que eso había terminado y que quería estar solamente conmigo, fue difícil, cuando tenía sus partidas de póquer me encerraba en el baño a llorar porque no podía dejar de pensar que a lo mejor estaba con otra, pero me tuvo paciencia y yo no me rendí ni me desesperé hasta que comprendí que no tenía motivos para dudar de él.
- Pero él no está haciendo nada para recuperar mi confianza – dijo Victoria – simplemente se ocupa de los niños y está obsesionado intentando saber quién está detrás de los ataques – suspiró – a mí solamente me saluda y me cuenta que hicieron los niños.
- Valentín es un poco torpe – dijo Mili – no está acostumbrado a expresar sus sentimientos y te aseguro que ahora no tiene idea de que hacer para acercarse a vos, está perdido.
- No es un nene – dijo Victoria – ya es un hombre de 40 años.
- Un hombre de cuarenta años que hasta hace poco pensaba que la única forma de resolver problemas era a los puños – dijo Casandra – yo no estoy a favor de él, pero tampoco en su contra, simplemente creo que deberías darle una oportunidad de intentar redimirse.
- ¡Pero si no hace nada! – Exclamó desesperada Victoria - ¿Qué oportunidad quieren que le dé?
- Cuando haga algo – dijo Clara y observó a Casandra que con un leve movimiento de cabeza asintió – no te niegues.
- Está bien – dijo cansada – si alguna vez el señor quiere hacer algo no me voy a negar.
- Genial – dijo Casandra – ahora le pongamos un poco de fiesta a esto que parecemos mi madre en sus reuniones de jubilados – y puso música y preparó más tragos. Se pasaron el resto de la noche bailando, bebiendo y hablando de sus hombres y recordando sus anécdotas del pasado.