[←8 ]La marcha de los 40.000, que se produjo el 14 de octubre de 1980, fue un desfile por las calles de Turín de funcionarios y encargados de la FIAT y otras fábricas, cansados de la prepotencia de las confederaciones sindicales de ese tiempo contra quien quería trabajar, prepotencia que había tenido en la práctica el apoyo de muchos políticos comunistas turineses, incluso de muy alto nivel. Ese apoyo, gracias a la marcha, había disminuido por fin, al apreciarse que los 40.000 debían ser solo la punta valiente del iceberg antisindical y que los demás concienciados debían haber permanecido en silencio: se entendió en el entorno de la izquierda maximalista que, en general, la voluntad de los trabajadores era la de trabajar y no la de hacer la revolución junto con los sindicatos. La conmoción

