La investigación estaba estancada, cuando apareció una novedad en el caso Rodrigues. El teniente de carabineros Pernacci había encontrado hacía tiempo en la base de datos de telefonía móvil, a través de su suboficial y perito en electrónica, el joven brigada Marco Cirilli, el número del móvil que, desde el principio se supuso que poseía el difunto Agostinho y que le habían robado. Los carabineros probaron luego a contactar con ese número, muchas veces, pero siempre el aparato estaba apagado. Se pensaba, por tanto, que estaba tirado en cualquier parte, en algún prado o en el fondo de un pozo, arrojado allí por el ladrón y he aquí que, casi inesperadamente, el 15 de noviembre, el experto de comunicaciones del cuartel de carabineros, estando de guardia, un poco por distracción y un poco por

