Capítulo 16

1370 Palabras
La verdad, no sabía cómo iba a hacer para salir de ahí con vida ya que estaba atrapado en una pesadilla de la que no podía despertar, por un lado, estaba Willians, esperando para pasar una noche linda. Un sueño que se desvanecía a cada segundo, por el otro, estaba George, aquí enfrente mío, con sus manos en todo mi cuerpo, absorbiendo mi aroma. Sus latidos eran muy rápidos, fuertes, y con una cara que da miedo, en debo admitirlo estaba perdido. No había escapatoria, no de él En esas, una pareja que estaba totalmente ebria se abalanzó sobre nosotros, y esa fue mi oportunidad para salir de ahí. Corrí a la pista donde estaba Willians, él me vio, se acercó con sus brazos y me abrazó muy fuerte, dándome un bien plantado beso. Que yo sabía que él estaba viendo, porque sentía su mirada en mí, y desde lejos, con esa mirada, me estaba poniendo los nervios de punta La música tocó y nosotros nos aproximamos a la pista a seguir con la noche. Yo no sabía cómo iba a terminar esto, pero tenía miedo de su reacción, miedo a lo que fuera pasar o de lo que era capaz de hacer Willians tenía una erección muy firme y yo, con mis tragos encima, me puse todo atrevido. Mientras bailaba, me deslizaba y le restregaba mi trasero, haciéndolo suspirar y jadear, pero sabía que George estaba en cualquier parte de la disco. Y sé que estoy excavando mi propia tumba, pero él no me puede hacer nada estando aquí con Willians ¿o sí? Empezó a sonar una canción muy lenta y la gente empezó a buscar sus asientos, y en esas, nos cruzamos miradas con George, estaba en la barra, llevaba el traje desordenado, el cabello revuelto y su mirada amenazadora puesta en mí y en mis acciones. Parecía un águila esperando que la presa esté sola para cazarla. Y claro que la presa soy yo No sé, pero por ese momento me puse a provocarlo más de lo que estaba ¿Por qué lo hago? ¿Acaso quiero que me atrape? La reacción del maldito trago... me nubló la razón Me puse delante de él y mi mirada se posó en Willians, lo besé con muchas más ganas y él, claro que me siguió la corriente, totalmente lejos de la realidad —Tócame— le pedí. En el fondo, sentí que lo usaba solo por provocar los celos de alguien con la mirada asesina que me mataba en estos momentos, él solo se acercó y me cogió con más ganas, besándome y tocándome. Todo estaba en marcha. Pero dónde terminaría, lo desconocía —¿Vamos a tu casa?— le dije, y solo me dijo que sí, estaba jugando con fuego. Y sabía que me iba a quemar Nos dirigimos a la barra a despedirnos de los amigos de Willians y miré a George con la mirada retadora mientras mi novio me acariciaba el cuerpo. Y empezamos a salir, pero antes de salir, se escucharon muchos disparos y ruidos viniendo del interior. En la confusión de la gente, yo me separé de Willians, en eso, sentí que alguien me jaló, cogiéndome de la boca para no poder pedir ayuda Pero no veía a nadie por ahí que me viera, temí por mi vida. Pero en eso, se me vino a la cabeza Brown ya que no lo veía, pero no era él, y empecé a patalear para salvarme. Me di cuenta de que entrábamos en una parte donde no había luz, era un camino estrecho, y me asusté más al llegar a una puerta. Él entró y, cuando quise empezar a luchar por mi vida, me paralicé por... —Retírate— esa voz me iba a matar. Claro que sí, me viré y me encontré con sus ojos negros que me atravesaban todo el cuerpo Todo era silencio por completo estaba a punto de decirle algo que de seguro me iba a matar. Pero en eso, entraron unos meseros y los guardias —¡¡Señor!! Los policías se acercan ¿Qué les decimos?— le preguntaron, con la voz temblorosa —Terminen de sacar a todos del bar y después díganle que hubo una riña, pero que ya lo controlaron— ¿Qué está pasando? ¿Quién es este hombre? ¿En qué me he metido? —¡¡Pero!! Señor, los de prensa nos acabarán— les dijo uno de los meseros muy preocupado —Me vale una mierda la prensa, vayan a hacer lo que les dije— Dos cosas: uno, él es un hombre peligroso, ahora lo sé. Dos, sí, es el dueño de todos los clubes nocturnos de la ciudad y ya no podré salir más de noche sin que lo sepa —Largo—gritó con un tono muy alto y de miedo. La verdad, todos nos quedamos sobresaltados, incluso yo estaba con todo el miedo del mundo, sé que yo lo puse así. Y ahora no sé cómo va a acabar Quería escapar de ahí, pero no me quise arriesgar a que explotara más de lo que ya estaba, pasó por mi lado y lanzó su chaqueta lejos, con ira contenida a punto de explotar, se tomó un vaso de whisky en un solo trago. Dios, ¿cómo no estará esa garganta? Pero me asusté cuando rompió el vaso contra la pared y se acercó con peligro a mí. Estaba acorralado. No había escapatoria —¿Qué mierdas intentas hacer con esos bailecitos, Lian?— me gritó con todo el enojo que tenía prolongado —Me metí en problemas por tu culpa, dios — dijo, cansado y frustrado —¡A mí no me jodas! No me tires tus problemas, eso es cosa tuya ¿Acaso me estás siguiendo, George?— intenté defenderme con todo —No te hagas el tonto, Thomson, sabes muy bien a qué me refiero y que sí, todos los bares en la pista de la ciudad son míos, el hecho es que viniste aquí a restregármelo en la cara— vale, eso no es nuevo, todos los bares de la ciudad, adios vida juvenil —¡Quiero dejar las cosas claras, Brown! Yo tenía vida cuando te conocí, así que no me vengas con tus reproches ahora— intento, claro que no me voy a dejar de nadie, menos de él —¿Sabes? Me las vas a pagar, Lian— vale, ahora sí me las tengo bien merecidas —¿Te las voy a pagar? Anda, vamos, ¿qué vas a hacer?— lo desafié. Y él me miró con una sonrisa maliciosa que me dio más miedo, me agarró de la muñeca y me jaló por un pasillo que daba a otra parte. Intenté zafarme y él me estampó contra la pared, y ya estaba acorralado sin hacer esfuerzo alguno —A ver si te queda claro. No te estoy preguntando, Lian, vas a las buenas o por las malas ¿Tú decides?— otra vez sus amenazas. Y cada vez me da más miedo, quiero escapar, pero al ver que estaba rodeado de todas sus personas de seguridad, de seguro no llegaría a ninguna parte. Es un caso perdido Al ver que me quedé sin palabras, me jaló hasta el auto y me metió de una sola, sin ninguna delicadeza. Me lo temía Al ver que me quedé sin palabras, me jaló hasta el auto y me metió de una sola, sin ninguna delicadeza. Me lo temía. —No se te ocurra hacer lo mismo de la tarde, porque te juro que no respondo, Lian— no lo iba a hacer. Es caso perdido él cerró la puerta muy duro y me dejó con el miedo y los oídos retumbando en el silencio Después de hablar, gritar y maldecir, terminó la conversación con los empleados. Y en el momento, se abrió la puerta, sentándose a mi lado, se restregó la cara con sus manos y soltó un suspiro muy largo, me miró con su cara de siempre. Ya no tenía su cara de asesino de mafia, mirarlo así me dio pena, y mi conciencia sabía que yo había provocado todo esto. Todo
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR