Quería escapar de mis emociones, que ahora sí podía decir que estaban acabando conmigo. No era suficiente olvidar, engañar o ser doble moral, solo sentía el placer ilícito en mí, solo con él, y justo ahora estoy jodido, pensando en él como el loco que soy. Atrapado en una espiral de deseo y culpa, sin saber cómo escapar
Al llegar a la disco, era muy linda, bella, lujosa y todos los amigos de él encontraron el ritmo perfecto se fueron a bailar y la verdad me encantó la música que le pedí que fueras tambien, Y nos fuimos a la pista
Bailábamos al son de la música y la tensión subía de a poco yo me estaba acelerando y él también. Los tragos van y otros vienen, nos estábamos dejando llevar por el ritmo, por la música, por el deseo pero bien sabía que esto no terminaría bien, pero en ese momento no me importaba. Solo quería sentir, solo quería vivir y ser lo que era, antes de él
—¡Quiero estar contigo toda la noche!— me dijo, con la voz cargada de deseo, y la verdad, me sentí mal por él. No podía corresponderle. No podía darle lo que quería, ya no como antes
—Mejor lo dejamos para después— intenté ser muy relajado con el tema, pero sabía que no funcionaría del todo
—¡Bueno!— respondió, con una mezcla de decepción y resignación, estaba muy mal pero ya ni modo
—Si, pero espérame, voy al baño, ya vengo— le dije, y me fui al baño, necesitaba un respiro. Necesitaba escapar de esta situación, pero sabía que no podía huir para siempre y ese era el problema más grande
Cuando estaba saliendo, me choqué con una persona, me disculpé y traté de salir de ahí, pero me cogió del brazo y me jaló a su cuerpo, Dios... era él, me asusté. Mi sangre me dejó: se fue junto con mi valentía, quién sabe dónde estaba. Y él con ira, no era muy difícil saber el por qué, estaba atrapado, ya no había escapatoria y quien sabe que pasaria esta noche, ya con él Willians y yo
—Vengo por ti, nos vamos, Lian— eso no era una pregunta. Era una orden
—¡No! No puedo...— le crecieron las arrugas y su mandíbula se contrajo. La verdad, este hombre va a romperse los dientes cualquier día
—Nos vamos ¿o quieres que le rompa los dientes a tu noviecito? Tú eliges, muerte o vida— ¡Muerte! Mis nervios se pusieron en alerta, en verdad dijo muerte ¿Y cómo se enteró que estaba aquí? ¿Me está siguiendo? Dios, ¿en qué me metí con él?
¿Cómo escapó? ¿Cómo salgo vivo de esta?
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(...)
LLAMANDO:
—Halo... Sí, se va con él... a la nueva disco... Ay, déjate de cosas... Después hablamos... Creo que estás en problemas con él... No te ama lo suficiente... No digas que no te lo advertí... Adiós
LLAMADA TERMINADA
Quién lo diría, estos dos jugando al ratón y al gato
Pero no sabes quién es él todavía, Lian, mejor no lo busques o te arrepentirás. Me da pena por ti, porque te puede convertir en basura si se lo propone
Pero también, jamás lo vi con alguien, así como lo veo con él. Es una obsesión, y las obsesiones nunca terminan bien