—¡Jamás, jamás lo quiero ver cerca de ti! ¿LO ENTENDISTE? —esa parte me la gritó y se acercó a mí, alzándome como una pluma. Mirándome con odio, me dio una bofetada y me empujó a la bañera donde abrió la ducha y me sacó la toalla mientras el agua corría por mi cuerpo otra vez, y lo peor era que estaba a su merced Lo peor era que no sabía cuánto estaba poniendo de resistencia, mientras su pantalón caía al piso y me di cuenta de que estaba sin nada. Y como un tonto embelesado, me dejó sin aliento al verlo después de todo lo que ha hecho, después de lo que pasaba y estaba ahí, a su merced, y yo, sin pensar bien, no podía creer lo fácil que era en ese momento. Ya no existía mi madre, nadie, solo él y yo Me agarró de la cintura y me atrajo a su cuerpo. Los dos gemimos por la acción del calor

