Desvíe la mirada, lo que menos quería era tener contacto con él, se en el fondo que la tentación puede ser lo más grande y claramente una perdición. Él se rió con picardía y se colocó otra camisa que tenía en la guantera, no pude evitar mirar y tenía demasiados preservativos, más de los que pudiera contar con mis dedos juntos; empezó a manejar, me llevó hasta mi casa y bajó de su automóvil, me abrió la puerta del copiloto ni lo mire a los ojos me despedí y gire para entra a mi casa, mi mente estaba divagando y pensando todo lo que estaba viendo, todo lo que había pasado… de pronto sentí una bofetada, fue fuerte, no tuve tiempo de reaccionar solo puse mi mano derecha sobre mi pómulo, y subí mi mirada, necesitaba ver quién me golpeó, era mi tía estaba aparentemente enojada y era al parecer conmigo. - ¿Qué sucede? - le preguntó con mis lágrimas afuera.
- Jaa, tan cínica qué me preguntas, el porque estoy enojada. Lo que me faltaba. - me dice mi tía roja de la ira.
- ¿Qué, qué sucede? Y sí la verdad no sé, no comprendo que sucede, porque me tienes que golpear tía - le digo tratando de reponerme ella es como mi mamá.
- Deja tu sinverguenceria a un lado, por que creeme no te queda nada bien. ¿Qué hacías bajando del auto de ese hombre y aparte vienes mojada? te estás comportando otra vez como una fácil-me dice señalando mi cuerpo con su mano.
Sus palabras fueron como un deja vu ya me habían llamado así anteriormente, y eso era lo que me había dejado marcado desde mi adolescencia. - Él es mi jefe, es un doctor de la clínica no comprendo porque me estás hablando así, porque no me preguntas antes de eso, porque me juzgas.- le digo con un nudo en la garganta.
- Sencillo, te conozco Emma sé cómo eras y no permitiré que vuelvas a caer en eso- se cruza de brazos.
¡Ya basta! No pude aguantar más le grité. Tía no soy la misma de hace años, no lo soy, entiéndelo. Gracias a ti, veo como sube su cara y cambia a una más amigable.
- Discúlpame hija sólo que no quiero que vuelvas a caer en esas tentaciones del demonio, sabes eso no es no está bien no quiero que todo el esfuerzo que hemos conseguido en estos años desfallezca y se vaya por la borda, entiéndelo tú no viniste a este mundo por a casarte y tener hijos tú viniste a este mundo a cumplir tu deber con la iglesia, a servirle a los demás, tú viniste hacer lo que yo no pude hacer de joven y tú eres mi mejor versión.- Asiento y abrazó a mi tía.
Subí a mi habitación, debo cambiarme, secarme, entró y cierro la puerta no aguanto y empiezo a llorar siempre me diciéndo sus palabras feas que soy una fácil, que busco lo que me pasa, lo que me pasó, Me siento frustrada ya que nunca he buscado eso, entro y me baño quiero hacerlo así vestida lo que menos quiero en estos momentos es ver mi cuerpo desnudo y duerme cuenta que por culpa de eso me tratan de lo peor. Me acuesto a dormir temprano, me despierto y me pongo mi uniforme de enfermera este es Igualmente largo con escote alto y brazos totalmente tapados en mi cabeza pongo una manta sosteniendo mi cabello y salgo para el hospital, hoy no quiero ver el doctor Martín me voy a sentir totalmente incómoda, llegué y estaba Ethan buscándome, traté de ocultarme pero él me llamó. - Necesito que me asistas hoy-me lo dijo tocando la parte superior de mi brazo no tuve más remedio que aceptar, el roce de su piel con la mía me estaba quemando y de todas formas no tenía ganas de discutir.
Mientras que Ethan revisaba los pacientes yo le tomaba los signos vitales, alistaba su historia clínica y hacía las anotaciones de enfermería.
- Eh Emma, perfecto a él debemos únicamente aplicarle un medicamento intramuscular y remitir a consulta externa, luego de que termines de hacer todo lo de la salida del señor te espero en el consultorio tengo que enseñarte algo sobre un paciente- dice acercándose a mí mirando fijamente mis ojos. Pongo mis ojos en blanco se lo que está buscando, me está tratando de sacar de mis cabales, trato de tardarme, me demoro lo más que puedo con el paciente aplicando el el medicamento, ayudando a tramitar la orden, explicándole signos de alarma y todo lo relacionado, lo acompaña la salida y me puse hablar un poco con él, lo que menos quiero es llegar hasta el consultorio y quedarme sola con él.
Luego de treinta minutos dando vueltas por el hospital buscando algo que hacer para no tener que volver a verlo, escucho que me llaman por el altavoz y que estoy citada al consultorio del doctor Cárter, resopló y voy para allá.
- Disculpe doctor por la demora estaba atendiendo unos pacientes- digo al entrar, pero veo que se levanta y se me acerca.
- Emma, me estás evadiendo- soltó una pequeña risa diciendo eso.
- No que equivocado estas, sólo estoy haciendo mi trabajo así que decía doctor que me mostraría algo. - trato de resultar cortante.
- Hermosa, quiero que estés incondicional para mí, en todo sentido- noto como sus pupilas se dilatan y su voz se pone ronca.
- ¿No sé a qué se refiere? Ah pero si es cuestión laboral créame que lo estaré, soy muy eficiente con mi trabajo y también con mis pacientes. - comienzo a temblar, su cercanía me está empezando a afectar.
- No te hagas la ingenua, en ese estado, cómo te colocas cuando estoy cerca a ti y he notado cómo te alteras y lo que puedo provocar aún en ti- cada vez estaba más cerca de mí, podía sentir el aroma de su fragancia e inconscientemente la inhalaba con desespero, empecé a recordar lo feliz que era su lado hasta ese momento.
- No tienes ni la menor idea, me hiciste mucho daño- tartamudeaba diciendo eso… - me dejaste sola, primero insinuando que tú no eres el padre de mi hijo, luego ventilando mi intimidad con todo el mundo y yo solo vivía para ti, eras mi vida, destrozaste mi vida, tuve tiempos difíciles por tu forma de pensar por burlarte de mí, por ti… no entiendo qué pretendes hacer ahora - le digo con la voz entrecortada sintiendo que me falta cada vez más el aire. Cada vez está más cerca, me siento atrapada, su respiración esta muy cerca a mi rostro y los nervios me comienzan a traicionar.
- Como lo siento, igual sigo sin creer que ese hijo era mío, eras una… mujer a la que todos querían adquirir. - sus palabras me sacaron de ese momento y traté de empujarlo.
- No te voy a permitir esas cosas, ya no te amo, vuelvo y tomo valor y lo empujó… ¡Por Dios, qué quieres de mí en esos momentos! Porque yo tengo claridad de lo que quiero y en eso no estas tú, quiero seguir mi vida como estaba y en ella te puedo asegurar que tú no estabas. -
- Opino lo contrario, opino que si el destino nos juntó acá es que nos falta aprovechar nuestro tiempo, no te estoy diciendo que vayamos a besarnos y tener una relación, claro que no, no eres una mujer para eso, solo te estoy diciendo que podemos aprovechar muy bien nuestro tiempo, hacer lo que dejamos pendiente en el pasado… Aún recuerdo tu figura, tus senos, tu voluptuoso trasero… Uff nomás de recordar se me hace agua la boca.- Yo solo miraba horrorizada viendo como él movía sus manos señalando mi cuerpo.
- Creeme ni en tus sueños pasará eso y ten por seguro que ahora la única relación que nos incumbe es la profesional, Así que si no dejas hacer eso pediré que me cambien de área. -
Me doy vuelta para irme, pero toma mis brazos y me sujeta fuerte, pone una de mis manos sobre su m*****o, me siento tan aturdida en estos momentos alcanzó a sentir como su pene palpita, alcanzó a notar su erección… - no vuelvas a hacer eso,- titubeo, no lo hagas, nunca más, Pero sin más me plantó un beso mordiendo mi labio inferior haciéndome gruñir. Me separo y salgo corriendo siento que me van a llamar del infierno por lo que estoy viviendo y sintiendo.