Y la noche nos sorprende

766 Palabras
El señor Nigel los hizo llamar uno a uno para que se hicieran presentes en el gran comedor de la casa. Nadie tenía ni la leve sospecha de lo que estaba pasando. Invitó a todos a sentarse, al cual el trío de jóvenes hizo de mala gana. —Señores, les quiero anunciar...que Leah y yo...nos vamos a casar! —dijo sin preámbulos y tomando de la mano a la susodicha delante de todos. Hubo un silencio absoluto que llego para instalarse. Lauren empezó a reír estruendosamente, Maia se sentía traicionada por su madre por lo que unas lágrimas corrieron por sus mejillas, Josh se levantó y salió de la casa. Los adultos quedaron en silencio sin poder entender la reacción... Josh buscaba un lugar donde pudiera expresar su rabia, tanto tiempo contenida. Entre las sesiones de terapia que había iniciado durante la primavera y lo que acababa de anunciar su padre sentía que iba a estallar. Era demasiado para él. Se dirigió a la parte de atrás de la casa, en un galpón abandonado en el que había instalado un saco de box y unos aparatos para descargarse cuando podía. Se colocó los guantes y empezó a aporrear con furia el saco mientras ese se movía estrepitosamente. El sudor no tardó en aparecer manchando su camiseta y la cintura de su pantalón. Ni siquiera él entendía lo que le pasaba. Su padre tenía derecho a ser feliz, ya era tiempo de que rehiciera su vida. "¿Pero tenía que ser con la madre de Maia?", se preguntaba amargamente. ¿Es que jamás podré deshacerme de los recuerdos y de su presencia? pensaba mientras continuaba a un ritmo desenfrenado aporreando una y otra vez hasta que los brazos se adormecieron.   Maia necesitaba respirar aire fresco, el anuncio que acababan de hacer la había dejado en shock. No podía entender como pasó. "Ella prometió que solo sería un tiempo", recordó las palabras de su madre cuando decidieron ir a vivir a ese lugar que ella detestaba tanto como lo hacía con Josh y Lauren. Ellos representaban el pasado del que tanto necesitaba huir y ahora no solo eso, sino estarían emparentados gracias a su madre. Lagrimeaba en silencio acercándose al galpón del fondo. Escuchó uno extraños sonidos, como si estuvieran golpeando algo...se dirigió a la puerta y la abrió. La visión que tuvo en ese momento la persiguió el resto del día y la acompañó mientras dormía. Josh golpeaba el saco de box, tenía la ropa mojada por el sudor y jadeaba profusamente debido al cansancio muscular. Algo no estaba bien. —¿Josh? —lo llamó para ver su reacción. El continuó con el ritmo endemoniado, como si estuviera poseído. —Josh, ¿ qué haces? —preguntó mientras se acercaba. Por un instante tuvo dudas acerca de si sería peligroso acercarse estando él en esas condiciones. El pareció no escucharla. —¿Quieres que pida ayuda? Llamaré a tu padre —le dijo mirando la cara transformada. Casi no lo reconocía. Era un salvaje que había tomado el cuerpo de Josh. —¡Noo! -gritó él. —Por favor, no lo hagas... —dijo arrodillándose y tratando de tomar aire. —Josh, ¿estás bien? —le dijo ella aun alejada pues tenia desconfianza. No conocía al hombre que acababa de descubrir. Ya no era el muchacho malcriado que se burlaba de ella. Pudo ver su interior. Era la primera vez que el desnudaba su alma. "Con que tenía sentimientos, finalmente, pensaba Maia". Escuchó unos sollozos y se le partió el alma... Carl Nigel abrazó a Leah, quien lloraba desconsolada. No imaginó la reacción de sus hijos. El único que permaneció clavado en el lugar con el pequeño Michael en brazos fue Cris, quien le lanzaba dardos con la mirada. —Ve, cariño. Ve a ver a tus hijos —le dijo haciéndole señas de que saliera. El señor Nigel se tomaba de la cabeza mientras iba refunfuñando por lo bajo. Ahora se daba cuenta del daño que les hizo a sus hijos. Ellos debían aceptar que el quería comenzar de nuevo, reconstruir su vida tantos años postergadas. Mary había sido una gran mujer sin dudas y ahora la necesitaba más que nunca para que velara por sus hijos pero lamentablemente no estaba aquí ni ahora que le hubiera sido de buena ayuda. Comenzó a buscar por todos lados intentando encontrar a Josh. Debía hablar con él. Tal vez debió hablar primero con ellos. Se había equivocado tantas veces que pensó que esta decisión de anunciarlo directamente era la mejor opción. Ya vio que estaba equivocado...
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