Despierto en la mañana abrasada al hombre que amo.
Todavía me tiene presionada junto a él.
Lo miro y no puedo dejar de sonreír. Si tan solo se dejará llevar por lo que siente, seríamos tan felices.
El abre sus ojos, - Buenos días, ¿Porque tan alegre?- Me pregunta.
- ¿Y porque más podría ser?, Me he despertado en los brazos del hombre que amo.- digo, mientras acaricio su pecho con suavidad.
Solo me mira mientras se acerca a mi para besarme, no lo siento como cualquier beso, es un beso tan lleno de sentimientos, sin embargo su mirada me dice que hay tantas cosas que no dice, que se guarda, quizá es el temor a no poder dar reversa a sus palabras.
- Creo que es hora de salir de la cama hermosa, ya se hizo algo tarde, bajemos mejor a desayunar porque seguro Elena y Martina están por despertar.- se apresura a salir de la cama.
Imitó su acción - Me iré a la habitación de Emilia a bañar – dejo un beso en sus labios para comenzar a caminar hacía la salida - Te amo. - Le digo regalándole una sonrisa que el me corresponde mientras me acompaña hasta la puerta, me sorprende cuando me toma de la cintura y me acerca a el para volver a besarme.
Como le puedo creer ese cuento de que no siente nada por mi?
Salgo de su habitación caminando por el pasillo unos cuantos metros para poder entrar a la recamara de Emilia, no pase tan desapercibida, me doy cuenta de eso cuando sale Martina negando con su cabeza.
- No me digas nada por favor.- Le pido con tono suplicante.
Me abraza - Ana, te vas hacer daño, eso lo tienes claro verdad.- dice, soltando un suspiro pesado.
Asiento con la cabeza.- Es ......es que....lo amo y no lo puedo controlar.
Niega con la cabeza - Que par de amigas tengo?, Una enamorada de un charlatán y la otra de un amor imposible.
- Si el se animará sería posible.- no oculto el tono triste en mi voz.
- Pero pueden más sus inseguridades, sabes que el tema de la edad lo sobre pasa, sumado a que Emilia es su hija Ana. Claro que me doy cuenta, no soy ciega, veo como te mira y trata de disimular – suspira – Amiga, la gente como el se deja llevar por el que dirá la sociedad a la que pertenecemos.
Bajo la mirada – lo sé…
- Mejor ve a bañarte antes que despierte Emilia- Dice. Se que no tocará más el tema pero estará a mi lado si algo sucede. Martina es la amiga que no tiene filtros y siempre te dirá la verdad aún que duela pero es aquella que no te abandona jamás.
Una hora después estábamos todos desayunando.
Y que van hacer hoy niñas.- Es la pregunta de Federico.
-Vamos a ir a navegar papá, ya llame a Ignacio y a Isa para que nos acompañen también.- habla Emilia entusiasmada
- Ahora vive más en la casa de su novia que aquí.
- Que no te extrañe ser abuelo pronto Federico. - Dice Martina con un tono burlesco.
- Creo que falta mucho para eso y no soy tan grande como para ser abuelo, es más podría tener otro hijo si quisiera.
Emilia lo mira pícaramente- Hay papa! No me digas que anda alguna dama por tu corazón.-
- No dije eso, solo digo que estoy muy joven todavía para ser abuelo.- finaliza Federico
EMILIA
Era un día radiante, el sol brillaba en lo alto y había una pequeña brisa que reconfortaba debido al calor.
Llegamos al puerto encontrándonos ya ahí a mi hermano, Isa y ¿Aníbal?
- Hola, cómo están?- pregunto sonriente.
- Hermanita, que bella te ves hoy.- habla Ignacio- Espero no les importe que haya invitado a Aníbal , tenemos que terminar unos asuntos pero no quería faltar a esta salida, Isa me mata si faltaba.
Reímos – No, claro que no importa, creo que es mejor porque somos más, así podremos disfrutar todos juntos.
-Vamos a seguir platicando? Vamos chicos, el día pinta bien - Habla Isa con una sonrisa, típica de ella.
Así nos embarcamos todos. Mi hermano pasó como dos horas en una sala interna hablando con Aníbal.
Nosotras nos dedicamos a disfrutar el sol y nos disponíamos a disfrutar el almuerzo que el chef nos había preparado.
- Señoritas – habla mi hermano saliendo de la sala- ahora sí, ya soy todo suyo.
- No te ofrezcas tanto cariño, que eres solo mío.- comenta divertida Isa.
Reímos todas, haciendo burla al ver lo bien atrapado que lo tenían.
-Amor, no te veía tan posesiva, pero me gusta. – ríe mi hermano mientras se acerca a darle un beso mientras que Isa definitivamente lo recibe gustosa.
La noche comenzó a caer, estábamos cansados sin duda pues habíamos estado en el agua todo el día. De un momento a otro quedé sola y ni siquiera me di cuenta, la tranquilidad me envolvía mientras disfrutaba la llegada de las primeras estrellas.
- Un alma solitaria? - escucho que dicen detrás de mi.
Giro mi rostro - No, solo que a veces hay que contemplar la belleza de la naturaleza, este paisaje me hace pensar mucho.
- ¿Y en qué piensas?- pregunta Aníbal.
Vuelvo la vista al cielo - La vida, el amor, para dónde debo ir.- respondo.
- Y hay amor en tu vida?
Lo miro - Si, hay mucho, amo a mi padre, a mi hermano, a mis amigas que son como mis hermanas.
- No me refería a ese tipo de amor, sino al amor que sientes por un hombre.
- Puede ser.
Y tú sientes amor de ese tipo hacia una mujer?- pregunto con la intensión de escuchar lo que mis oídos y corazón necesitan.
- Si, hay una mujer que se ha robado mis sueños, mis suspiros, que se ha metido acá.- dice mientras señala el lado donde late su corazón.-
Sabías que me gusta leer?- continúa cambiando el tema.
- No, realmente creo que me falta conocer muchas facetas de ti.- respondí sincera.
Sonríe - Cada vez que me acuerdo de ella, recuerdo el poema de las Rosas
OJOS DE LINDO MIRAR...
CUAL INFINITO AZULADO,
ZAFIRO QUE DIOS TE A DADO,
PARA PODERTE ADMIRAR...
COMO DEL FONDO DEL MAR
AZUL DE AGUAMARINA
CON TU BOCA TURMALINA
AHORA ADORNAN TU FAZ
-Es el primer párrafo, pero me recuerda tanto a ella, a esos ojos que son como un farol que ilumina y arrasa con mi ser.
Me quedó mirándolo, no puedo, ni quiero apartar mi mirada de el, se puede ser más lindo?
- Y quién es ella?- pregunto imaginando esa respuesta.
-¿ Es que todavía no te has dado cuenta? – dice mientras se empieza a acercar lento hacia mi. Sin despegar la vista de mis labios.
Es imposible evitarlo y sin pensarlo mucho el beso llega, es lento, sin apuro, con una ternura y delicadeza, como si tuviera miedo de romperme.
Se separa lentamente de mí mirándome a los ojos.
Toma mi mano – Emilia, hace demasiado tiempo que eres la dueña de mí corazón, de mí ser por completo, Te amo y quiero saber ahora, con este cielo estrellado y Dios de testigo si correspondes mí amor.
Los nervios se apoderan de mi - Aníbal yo hace mucho que siento lo mismo por ti.- mi voz sale apresurada, queriendo demostrárselo de todas las maneras posibles.
- Entonces, ¿ aceptas ser mía?, ¿Aceptas ser la dueña de mí mundo?
- Si, acepto todo contigo.- ni siquiera tuve que pensar mi respuesta.
Aníbal no tiene idea de cuánto siento por el y me encantaría que esto pudiera ser público. Se acerca a mi tomando mi nuca para volver a besarme, es un beso en el que trasmito tanto amor. Sentía que por fin había encontrado al amor de mí vida.