Aaron. Clarissa estaba recostada en mi pecho mientras cambiábamos los canales de mi gran televisión, quizás eran las doce de la tarde y nosotros seguíamos en la cama. − Aaron, tenemos que levantarnos. − No quiero, me voy a quedar aquí un rato más. − Dije mientras me tapaba la cara con la almohada. − No, arriba Aaron Cox. − No quiero. − Entonces llamaré a Joseph y a Alex. − Y se fue de la cama, sentí como sacaba mi teléfono móvil. Ella estaba perdida, tenía clave, no podía hacer nada. − Mierda, tiene clave, a ver, intentemos. − Vas a bloquearlo. − No importa, ¿Qué tal “Floor Six”? – Hizo una pausa. − ¡Mierda! − No vas a adivinarlo. − Veremos: “Clarissa eres genial” − Menos ese. − “CassieTeAmo” – Abrí los ojos, había adivinado. − Dios, Aaron tu contraseña no puede ser más patét

