Samantha decidió quedarse en el hospital toda la noche en la habitación de su hijo para cuidarlo, pero no pudo cerrar sus ojos sabiendo que se habían llevado a Vlad y no dieron explicaciones de su destino. - ¿Puedo pasar? – preguntó el señor Miller haciendo acto de presencia, mientras dejaba ver una agradable sonrisa en su rostro. - Adelante. – respondió Samantha al ponerse de pie con mucho cuidado para que Matías no despertara. - Apenas supe que Matías recayó, vine a visitarlo. - ¿A dónde llevaron a Vlad? – preguntó Samantha de golpe. Sí alguien sabía algo, ese era Miller. El hombre eliminó su sonrisa de inmediato, la información era confidencial. - Supongo que fue a un viaje de negocios. – respondió y volvió a sonreír ocultando su nerviosismo. - ¿Un viaje de negocios? – Sa

