La primera promesa
Narrador en tercera persona:
Un día frío llegaba de nuevo a Londres, en la primaria Karteley los niños salían emocionados al descanso, corriendo y saltando por todo el gran patio, Lilith Harts a sus cortos 7 años era considerada una niña demasiado intrépida, la pequeña pelinegra era rechazada por los otros niños por ser rara, Marco era uno de los niños más populares, todos querían ser el amigo del rubio.
Lilith se sentó en la banca detrás del gran árbol, alejada de todas las demás personas, sacó su lonchera y al abrirla encontró un contenedor lleno de yogurt con mango, su favorito, tomó la pequeña cuchara rosada y se dispuso a comer.
En otro lado de la cancha se encontraba Marco jugando con el balón de un lado a otro junto a sus amigos, el rubio pateó la pelota con demasiada fuerza haciendo que esta se fuera hacia atrás de los árboles, Marco corrió hacia ese lugar y encontró a una niña bonita de cabello n***o y ojos grises con la cara manchada de yogurt por toda la cara.
Lilith estaba apunto de soltar a llorar cuando escucho pasos detrás de ella, al voltear observó a un niño rubio de ojos cafés, este la veía de forma curiosa y de pronto el pequeño comenzó a reír en carcajadas, Lilith hizo una mueca, se levantó de la banca y arrojó el contenido restante del contenedor a el cabello de Marco, el niño se quedó petrificado.
-¡Tonto! -le gritó la niña- ¡por tu culpa de quede sin comida!
-Lo siento -dijo Marco- fue un accidente, te puedo dar del mío si gustas
-¡Solo vete y dejame sola! -se enfadó Lilith
El niño enarcó una ceja- ¿qué haces aquí sola?
-Soy rara y los demás no me quieren -respondió la niña con simpleza
-Mmh…, bueno entonces a partir de hoy eres mi mejor amiga
-¿¡Por qué yo quisiera ser tu amiga!? -chilló la pelinegra
-Porque soy cool, tengo un hámster y porque caigo bien -opinó el niño
-Solo una pregunta: ¿te gusta el helado de cajeta?
-¡Es el mejor helado del mundo! -respondió Marco emocionado
-Bien, podemos ser mejores amigos -asintió Lilith- ¿cuál es tu nombre?
-Marco, ¿y tu como te llamas?
-Lilith -se sonrojó la niña
-Bonito nombre, seremos los mejores amigos del mundo
-¿Y que pasa si me dejas de hablar por los demás? -preguntó la niña asustada
-No lo haré, siempre estaré para ti
-¿Es una promesa?
Marco sonrío- lo es, Lilith
Ambos niños unieron su meñique sellando un pacto que duraría por muchos años.