Esa fue mi angustia secreta durante al menos los últimos dos años y medio. Sabía que quería dedicarme al sector inmobiliario pero tal y como le había ido al Grupo Lakehome, llevaba años pensando en dejar el negocio de mi familia. —Es verdad…—, le dije a Mira. —Siempre he querido vivir en California, estar cerca de la playa y que no se me congele la cara cuando salgo a la calle en invierno. —La ira del lago Michigan. —Amén.— Nos miramos y reímos, un poco menos fuerte que antes. —Tal vez me vaya a Los Ángeles y termine siendo una estrella de cine en lugar de agente inmobiliaria. —Sí, y entonces definitivamente Marcus te encontraría y te mataría. —Vale, sí, pero entonces ya no tendría que preocuparme por él. O por mis préstamos estudiantiles—, intenté bromear. —A veces eres tan tonta, p

