No podíamos hacer mucho sin ese papel tan importante. —Creo que lo tengo… Oh, no. —¿Qué pasa?—, preguntó, cerrando el portátil y sentándose para ver. —Esto es una licencia de matrimonio pero es de Elvis y Priscilla,— dije, acercándole el documento para que también pudiera mirar. No sabía si quería reír o llorar. Kurt se echó a reír. —De acuerdo. Bueno… Parece que tenemos que ir a buscar una de las capillas de Elvis y averiguar dónde nos casamos. —Vale—, dije, tratando de calmarme. —Deja que termine de vestirme. También necesito escribir una nota a los de la limpieza y disculparme. ¿Tienes un bolígrafo?. Ni siquiera cuestionó que yo quisiera hacer eso mientras rebuscaba en el cajón de la mesilla de noche y me daba un bolígrafo y un trozo de papel, lo cual era… diferente. Parecía el t

