bc

Mi secreto

book_age18+
12
SEGUIR
1K
LEER
alfa
HE
drama
audaz
werewolves
campus
paquete
wild
like
intro-logo
Descripción

En el mundo hay cosas que la naturaleza se encarga de esconder para el hombre, pero ¿Qué ocurre cuando nuestra realidad se altera? Nunca creí en esas leyendas de vampiros, hadas, hombre lobos, es solo mitología, decía. Sin embargo, esa barrera se rompió cuando esos ojos negros me miraron fijamente en aquel misterioso bosque, con tanta posesión y cariño. ¿Quién eres, lobo mío? Me proteges de todo y de todos, si cumpliste tu promesa. ¿Pero quién te protege a ti? Sufriste por mí, sonreíste por mí, lloraste por mí, reíste por mí, pero... ¿Por qué ya no te puedo ver? Quédate conmigo, y nunca me dejes por qué sin ti no soy nada.

chap-preview
Vista previa gratis
Capitulo 1
El viento despeinaba mi cabello mientras la fina brisa acariciaba mi piel. Este clima era tan relajante. Íbamos de camino a nuestro nuevo hogar; mi padre había conseguido un trabajo en el que le iba muy bien y lo habían trasladado a una empresa que prometía mejores condiciones. Al acercarnos a un pueblo que se veía un poco deshabitado, una sensación de incomodidad me invadió al ver el bosque cercano. Nunca había tenido miedo a la oscuridad, pero el silencio y la oscuridad de aquel lugar me inquietaban. Sin embargo, traté de deshacerme de ese pensamiento; después de todo, ¿qué bosque no se vería extraño bajo la lluvia? Al llegar, bajamos del auto los cuatro: mi hermana mayor, Liliana, de veintinueve años; mi padre, Sebastián, de cincuenta y cinco; y mi madre, Lisa, de treinta y ocho. Mi padre siempre se veía un poco más viejo, mientras que mi madre parecía aún joven, como si el tiempo la hubiera tratado con cariño. La casa, aunque no parecía tener muchos años, era encantadora por fuera. Al entrar, era igualmente acogedora, y nos dispusimos a desempacar y acomodar todo en lo que quedaba del día. —Ah, estoy cansada —murmuré tras terminar de organizar mi habitación y me dejé caer sobre la cama. Dirigí mi vista a la ventana. El bosque, ahora visible, era diferente y aterrador al mismo tiempo; parecía lleno de misterios que la naturaleza se encargaba de esconder de los hombres. Desperté gracias al sol que entraba por la ventana, directo a mi rostro. Con pesadez, me levanté y me dirigí al baño para darme una buena ducha y prepararme para mi nuevo día en la escuela. Nunca fui buena con los estudios y, a mis diecinueve años, tampoco había sido muy sociable. Era amigable y empática con aquellos que se daban la oportunidad de conocerme, pero la mayoría no era así. Mi madre solía decir que no prestaban atención porque era especial, pero eso no dejaba de ser incómodo. Lo único que me hacía sentir diferente era que mi ojo derecho era gris y el izquierdo marrón café, por lo que usaba una lentilla para el derecho, intentando no parecer tan extraña. A veces, sentía que provenía de mí una especie de sensación inexplicable. Las horas pasaron rápido en la escuela, gracias al cielo. Comencé a dirigirme hacia casa cuando, de repente, sentí que alguien tomaba mi brazo bruscamente. Me voltee y vi a un chico de ojos negros con una mirada penetrante, tan oscura como su cabello, y su piel era blanca como el papel; su aspecto, por alguna razón, me parecía sombrío. —¿Puedo hablar contigo? ¿Tu nombre es Alice, no? —su voz era tranquila, pero su mirada... no podía descifrar lo que transmitía. —Uhm... ¿Es algo importante? —pregunté, sintiendo un atisbo de desconfianza. ¿Por qué me hablaba y mantenía esa mirada tranquila cuando hace unas horas me miraba de una manera extraña? —Te lo diré en un lugar más privado, y tú decides si es importante o no. Sin dejarme responder, me jaló del brazo, llevándome a un parque, que no era un parque cualquiera, sino uno que había sido abandonado, un poco adentro del bosque y, por ende, desolado. —Me llamo Gerard —comenzó a hablar con una pequeña sonrisa. —¿De qué quieres hablar? —una necesidad de irme de allí me invadió; por alguna razón, sentía que sus intenciones no eran buenas. —Quiero advertirte sobre muchas cosas que pasarán en tu vida —respondió, ahora más serio, dando un paso hacia mí mientras yo retrocedía. —¿De qué hablas? ¿Por qué me dices eso a mí? ¿A qué te refieres, eres vidente? —respondí, intentando darle un toque de humor, pero su mirada se tornó sombría. —Nunca, escúchame bien: nunca confíes en los que están a tu alrededor, porque te estarán manipulando. Nunca entres al bosque que está cerca de tu casa. —¿Cómo sabes eso? —interrumpí, antes de que pudiera terminar. —Nunca te acerques a un chico llamado Ji... —no terminó de pronunciar el nombre cuando un lobo grande de color blanco se abalanzó, lanzándolo lejos de donde estábamos. Me alteré ante la inesperada llegada del lobo, y al ver que se acercaba a mí, retrocedí instintivamente, tropezando en el proceso. ¿En serio tenía que pasarme esto en estos momentos? El lobo solo se sentó, sin intención de hacerme daño, ladeando un poco su gran cabeza. —¿Por qué no me has hecho daño? —susurré mirándolo; sus ojos color azul no dejaban de ver los míos, y no hacía ningún movimiento. Con cuidado, me levanté sin hacer movimientos bruscos. Comencé a caminar decidida a irme, pero el lobo se interpuso en mi camino. Antes de darme cuenta, hizo un movimiento ágil, haciéndome quedar sobre su lomo. No me dio tiempo a reaccionar cuando comenzó a correr hacia dentro del bosque. Mis manos se aferraron a su pelaje, temiendo caer. No podía descifrar a dónde me llevaría, pues la velocidad con la que iba me impedía ver bien. Finalmente, la velocidad disminuyó y abrí bien los ojos; nos encontrábamos en un manantial de luces tenues y árboles frondosos a nuestro alrededor. Caminó hacia una roca cercana al agua cristalina y me dejó bajar allí. —Al parecer te gusta este lugar —comenté, bajándome de él y quedando cerca del río. —Es muy lindo, solo que es raro que alguien como yo esté junto con un lobo gigante —me senté en la roca—. Parece algo irreal, luego de lo que pasó... —No sé por qué hablo con un lobo que sé que no me entiende —susurré, riendo levemente. Solo escuché un leve gruñido por parte de él, que ya estaba acostado en el césped. —Eso es un "sí, te entiendo" —reí por mi comentario, era lógico que no me entendiera. —Sabes... por alguna razón, me siento cómoda y protegida. Si somos amigos, ¿siempre me cuidarás así? Es raro, ¿no crees? —dije, volviendo a verlo con una sonrisa y luego a mirar el río. —Tengo una corazonada de que tú nunca... —volví a mirarlo, pero esta vez ya no había nada, ni un rastro de él. —Sí, claro, ya iba a quedarse conmigo —bufé y reí. Bajé de la roca y caminé en línea recta. No sabía exactamente cómo regresar a mi casa, pero haría el intento. Al estar caminando, unos sonidos muy pronunciados comenzaron a hacerse presentes; parecían pisadas. Me voltee, creyendo que era aquel lobo que me había acompañado. Me llevé una sorpresa al ver a otro lobo, diferente; era un poco más pequeño, pero aún seguía siendo grande. Sus ojos color miel conectaron con los míos; era extraño, como si ya hubiera visto esos ojos en algún lado. Su pelaje era café, a diferencia del otro, que era blanco, como si se tratara de una propia luz. —Eres muy lindo; siento que tus ojos los he visto en algún... Un gruñido me interrumpió. Miré hacia donde se había escuchado y encontré al lobo que me había cuidado. Su aura ahora se veía autoritaria y demandante. Caminó lentamente hasta posicionarse delante de mí, impidiendo cualquier contacto con el lobo café. Asomé un poco la cabeza para ver lo que ocurría, pero fue tarde; el lobo café comenzó a correr, alejándose de nosotros. El lobo blanco volvió a hacer su maniobra, haciéndome sentar sobre su lomo y volvió a correr hacia el lago. No veía que se detuviera; sí, se lanzó conmigo al lago, dejándome completamente mojada. —¡Oye! —reí, lanzándole agua en su dirección. Por su parte, solo provocaba que el agua salpicara. Estuve un buen rato jugando con él en aquel lago. Sin embargo, al empezar a oscurecer, decidí que era hora de irme. El lobo me acompañó hasta mi casa y se despidió antes de salir del bosque. No podía negarlo; me había encariñado tanto con él que me era inevitable decir que ese lobo era mío su mirada azul celeste de alguna manera había quedo en mí.

editor-pick
Dreame - Selecciones del Editor

bc

Una niñera para los hijos del mafioso

read
55.3K
bc

Venganza por amor: Infiltrado

read
64.8K
bc

Mafioso despiadado Esposo tierno

read
25.9K
bc

Prisionera Entre tus brazos

read
102.0K
bc

La embarazada sacrificada

read
3.2K
bc

Eres mío, idiota.

read
3.6K
bc

Profesor Roberts

read
1.7M

Escanee para descargar la aplicación

download_iosApp Store
google icon
Google Play
Facebook