Lucas entró al gimnasio mucho más temprano de lo que estaba acostumbrado. De nuevo la ansiedad atacaba su cuerpo de todas las maneras posibles, pero su mamá tenía razón, él sabía qué tenía que hacer y no quería pensar en eso. Quizá el defensivo no le agradaba, pero algo muy dentro de él le decía que su comportamiento no había sido correcto. Esa fue la razón que lo impulsó a vagar por cada área hasta que reconoció el n***o cabello de Tyler sentado en una de las máquinas, arreglando sus tenis. —Hey— dijo lo más fuerte que pudo. El defensivo levantó el rostro y desvió la mirada. —Hey. —Lamento...lo que sucedió ayer. —No tienes por qué— se puso de pie— tienes razón, no eres nada mío para proteger. —Espera— sujetó su brazo impidiendo que siguiera caminando. Rivera se detuvo sin mirarlo— no

