1.9

1529 Palabras

—Vamos, cielo, no seas tan exagerado — ¿Prometes que lo tratarán bien? —Te lo prometo— Lucas torció la boca preocupado y pegó su mano cerrada a su pecho—Cariño, yo te amo, pero estás exagerando. ¡Es sólo un auto! Te dije que yo voy a conducirlo. — ¿Prometes que nadie más lo tocará, mamá? — ella lo miró levantando las cejas y extendió la mano con la palma abierta. —Las llaves— El mariscal exhaló y le entregó las llaves de su preciado auto. Ella le acarició el cabello sonriendo de lado— agradece que eres mi hijo, y que eres lindo —Navarro se rió un poco mientras la acompañaba afuera de la casa. — ¿Estás seguro de que estarás bien? Puedo salir antes de la junta y pasar por ti a tu práctica. —Mamá, no tengo cinco años. Tomaré un taxi o le pediré a alguien que me traiga. —Bien— ella entró

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