A las doce veinte llegó Daniel, nosotras ya estábamos listas para ir al hospital. Carlos no se había aparecido en toda la mañana. A la una en punto apareció Miguel con Martina y nos fuimos algunos con Daniel y otros con Martina y Miguel al hospital. El trayecto demoraba tres cuartos de hora aproximadamente. La señora Rosa se sentó al lado de su hijo; por más que protestó, ese era el asiento más cómodo. Don Carlos era un hombre de unos cincuenta y pocos años, aunque se veía bastante bien para la edad, a pesar de su condición. Los hijos lo saludaron con mucho cariño, lo mismo los sobrinos. ―¿Y esta jovencita? ¿Tenemos un nuevo m*****o en la familia? ―Sí, viejo, ella es Cristina, una antigua amiga de Miguelito y Martinita, de Antofagasta; ella se vino para acá porque su mamita se le fue

