Capítulo 29

1356 Palabras

La señora Rosa entró en ese momento. ―¿Qué están haciendo? Deje ahí, niña, yo lavo más tarde, aquí hay más tazas. Y usted, Danielito, que no le dice nada. ―Yo le dije, pero niña más porfiada que ella no va a encontrar, mami ―respondió Daniel sin dejar su trabajo. ―Ya está listo, si no era mucha loza. Así no hay que lavar tanto más rato ―me defendí. La señora Rosa sonrió, ¡era tan parecida a su hijo! O, mejor dicho, su hijo era muy parecido a ella. Arreglamos la mesa para tomar desayuno. Todo estaba tan rico, que la verdad es que hasta se me olvidó el susto de la noche anterior. ―Ya ―dijo Daniel al terminar y se levantó―. Voy a ver cómo va todo en el campo, vuelvo como a las doce, doce y media para ir al hospital. ―Ya, mijo, cuídese. ―¿Cuándo voy a empezar a trabajar yo? ―le

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