No alcancé a dormirme cuando un ruido extraño sonó en mi ventana. Encendí la luz de la lámpara que estaba a mi lado, era un sonido que nunca había escuchado. Me iba a levantar, pero no me atreví. De pronto, una especie de explosión retumbó en la casa y, sin querer, me salió un grito. Me metí debajo de las tapas. No sabía qué estaba pasando. No era temblor, porque esos ya los conocía. Tampoco era lluvia, porque los últimos años había estado lloviendo en Antofagasta y ese era un sonido lindo. Este no, este era como si golpearan mi ventana, ese bombazo extraño... Una luz blanca iluminó todo afuera. Y otro bombazo. Mi cama se movió y como que me tiraron las frazadas. Me puse a llorar de puro miedo. ―Cris... Cris... Soy yo, Daniel. Me salí de mi escondite y sin pensarlo ni medio segundo, me

