Capítulo 34

1553 Palabras

Aquella tarde no fui a hablar con Miguel. Martina llegó a la casa y se quedó allí con nosotros porque su hermano había ido a la capital por tres días y no se quería quedar sola. El lunes me levanté temprano como ya era mi costumbre y me encontré a Daniel en la cocina. ―Buenas madrugadas. ―Buenas ―saludé con alegría―. ¿Cómo amaneciste? ―Bien, muy bien, y tú, ¿lista para tu primer día de trabajo? ―Lista y más que lista ―respondí haciendo el gesto de scout. ―Eso me gusta. Aunque te levantaste muy temprano, ya te dije que tu hora de entrada es a las nueve y todavía no son las seis. ―¿Y no puedo empezar antes? ―Si quieres, pero no pago horas extras ―dijo con un aire divertido. ―No importa. Tomamos desayuno los dos solos. Sus padres se levantarían más tarde para que el padre pud

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