Daniel secó mis lágrimas con sus pulgares. ―Dime, Cris, ¿te lastimó? ―Cuando me dejó. ―No te voy a obligar a contarme, solo quiero saber una cosa, ¿te abusó? ―No fue abuso ―repliqué. ―¿Qué edad tenías? ―Iba a cumplir dieciocho; la Martina cumple años tres meses antes que yo y fue para su cumpleaños. ―Necesito un café ―musitó con voz contenida, creo que quería gritar. ―No te enojes conmigo ―le pedí a su espalda. ―¿Cómo podría enojarme contigo, mi niña? ―Se dio vuelta y me miró con ojos aguados. ―¿Entonces? ―No quiero obligarte a hablar, pero creo que en mi imaginación es peor de lo que fue. ―Él me tocó, me acarició, casi hacemos el amor, pero no se podía en el agua. ―le dije en voz baja, mientras él preparaba los cafés―. Yo lo amaba y él me deseaba. Era mi sueño cump

