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1007 Palabras

¿Avelino Saenz?- gritó Alina con desesperación. Qué su amiga se hubiera casado con un hombre mayor y hoy pareciera feliz no la convencía para nada. Ella ya estaba enamorada y no era precisamente de aquel cuarentón viudo. José le había enviado la primera de sus cartas el día siguiente a la boda de Felicitas. . . Buenos Aires, 03 de junio de 1864 . . Estimada Señorita Alina: . Me es grato avisarle que he dado con una de sus preciadas pertenencias que seguramente creía perdida. Es un hermoso guante de color lila que para mi agrado aún guarda aquel perfume de tonos cítricos que llevaba la noche de la boda. Lamentablemente he caído preso de una especie de adicción y no podré soportar el alejarme de él. Claro que si usted estuviese de acuerdo en regalarme un paseo por la ciudad, podrí

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