Escuchando esa acusación y sabiendo que ya ha perdido frente a la amante. Madison se puso a la defensiva. —Yo no he hecho nada para ofenderla, es más, por mucho que yo trate de ignorarla, ella me busca para provocarme. —¿Y lo que pasó esta mañana en el restaurante, cómo lo explicas? —¿Qué cuento te contó ella? Te daré la versión correcta, ella me tiró el café a propósito, además me empujó y caí al suelo. Me han despedido, ahora dile que puede estar contenta. —Ya es el colmo contigo, Madison. Pensé que podrías comportarte como una mujer decente, pero veo que no será así. Tendré que meter mano en este asunto. —¿Qué harás, Arnaldo? ¿Estás satisfecho con la manera en que me tratas? Te encanta juzgarme y a ella le crees todas las mentiras que te dice. Estoy harta de ti, Arnaldo. —Me has f

