Volvieron a casa, ninguno de los dos ha tenido el valor de abrir el mencionado sobre. El señor está más que seguro de que es un buen resultado, mientras que Madison se niega a hacerlo porque teme haberse ilusionado en vano. Por su cabeza cruzan una y mil cosas, en silencio le pide perdón a su hijo por haberlo alejado de su padre, pues ella sabe lo difícil que es no contar con ese apoyo, ella ya lo vivió en carne propia. Pero también lo consuela diciendo que lo ha hecho por el bien de los dos. Finalmente, ella decidió acabar con la incertidumbre, lo abrió y… ¡SORPRESA! El nivel de parentesco equivale a un 99.9%. Madison levantó la mirada hacia el hombre que la observa con curiosidad… —¡PAPÁ! —exclamó, sonrió y corrió a sus brazos… esos brazos que cuando era una niña la arrullaban y ahora

