Maximiliano regañó a su amiga por burlarse de Sebastián, le dijo que el karma podría estar muy cerca y tocarla a ella de repente. Ella se sobresaltó y a escondidas acarició su vientre, rogando que eso no le sucediera ni en broma. —Deberías de marcharte y no volver nunca más. Si el marido de Madison se entera de que has venido hasta aquí, seguro te matará sin piedad. —Le advirtió Sebastián. —Él no está haciendo nada malo, además, Arnaldo no tiene por qué saber que Maxi ha estado en esta casa. —Madison, despídete de tu amigo, no te lo vuelvo a repetir. —exigió Sebastián, previniendo la tragedia que seguramente se avecina. —Me iré, no porque un imbécil me lo pida, sino por el bien de la chica, no seré el causante de sus problemas matrimoniales. Dijo Maximiliano. Posteriormente, le dio un

