Esteban observa con malicia a la chica, no le gusta en lo absoluto que sean ciertas las sospechas de Arnaldo. —Madison, sabes que no puedes hacer eso, estás casada con mi primo. —Dijo Sebastián, recordando que la amante de Arnaldo había insinuado en la clínica que, estaba embarazada de su hijo. Ahora él no quiere meterse en problemas y que luego lo culpen de ser cómplice. —Solo es un amigo. —¿Un amigo? ¿Traerás a un amigo a esta casa y mucho más cuando tu marido no se encuentra? No lo puedo creer, niña, no me esperaba eso de ti. —Sebastián. Te juro que él es bien portado y me quiere mucho, jamás me hará daño y tampoco está interesado en mí si eso es lo que te preocupa. —Está bien. Puede entrar, pero yo me quedaré, no quiero que en el futuro se generen malos entendidos y todos salgamos

