Sebastián salió del cuarto de Arnaldo y fue a su auto para traer el ordenador, cuando regresó, Madison lo esperaba con cara de pocos amigos, ella no sabe en cuál habitación se encuentra su marido y no encontrar al chico la hizo sentir molesta. —Espero que hayas descansado. —dijo al verla. —Ya es de día, ¿por qué no me hablaste si viste que no bajaba? —cuestionó. —¡Ah! Ahora es que estos dos me van a agarrar como trapo sucio. —Pensó el hombre en su mente. —¿Para qué? Por ahora todo está bien, tu marido sabe que estás aquí y fuera de peligro. —Quiero verlo. —demandó. —Claro, te llevaré con él. —En esta habitación se encuentra tu esposo, pero lo más seguro es que se haya dormido, dijo tener mucho sueño y cansancio, recuerda que no es bueno molestarlo en este momento. —No importa, solo

