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679 Palabras

Durante la conmemoración, Arnaldo no permitió que la chica se separara de él, cuando tocó pasar frente a todos para dedicar unas palabras de agradecimiento por su presencia a cada uno, dejó a Sebastián encargado de la chica. —¿Desde cuándo tú y mi esposo traman algo a mis espaldas? Me han sorprendido. —Comentó la chica. —Te contaré, pero no me culpes a mí, yo solo quise servir como un puente entre ustedes dos. Arnaldo me comentó que quería hacer las paces contigo, pero que tú no se lo permitías. Obviamente, tenías desconfianza de que te usara y te botara como lo había estado haciendo. ¿Cierto? —Así es, no te equivocas. Sabes que el temperamento de tu primo cambia de la noche a la mañana, hoy puede jurar que me quiere y mañana que me odia. —sonrieron. —Lo puse a prueba. Le dije que tení

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